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Consejos para consumir los suplementos dietarios

Por Néstor Lentini, El especialista analiza las ventajas y desventajas de los productos existentes.

La suplementación en el ambiente deportivo cobró gran importancia. Esto puede observarse tanto en el alto rendimiento como en las actividades deportivas vinculadas a la calidad de vida. Existen investigaciones que afirman que solo tienen un efecto placebo, ya que no se pudo demostrar fehacientemente el efecto beneficioso. Sin embargo, algunos suplementos pueden tener un efecto perjudicial para la salud, sobre todo si se ingieren sin un control médico o si carecen de aprobación por parte de los organismos controladores (como la FDA o el Consumer Lab).

En una nota anterior ya hablamos de la diferencia básica entre los anabólicos no esteroides y de los esteroides anabólicos. Recordemos que los primeros son aminoácidos. Estos forman las proteínas y los consumimos mediante la alimentación (en carnes, huevo, queso o leche) o a través de suplementos basados en aminoácidos esenciales (los que el organismo no puede fabricar) y no esenciales. Ejemplos de esto son la carnitina, la creatina, la lisina, la valina, la isoleucina o la glutamina.

Cuando su consumo está controlado y constituyen un complemento de una dieta equilibrada, podemos decir que el resultado que obtendremos es beneficioso. Esto aplica especialmente para los atletas pero también para quienes practican deporte con el objetivo de sentirse saludables.

En cambio, este no siempre es el caso. Cuando recurrimos a productos derivados de la testosterona los efectos colaterales adversos son innumerables. Esta es la hormona de la que derivan todos los esteroides anabólicos. Entre sus muchas consecuencias negativas se encuentran la hipertensión arterial, los trastornos lipídicos con un aumento significativo del colesterol malo (LDL) y la agresividad. Asimismo, existen casos donde provocaron infartos, disminución de la potencia sexual, aumento de las mamas en varones (ginecomastia) y secreción láctea, atrofia testicular (luego de un consumo prolongado), cambio de voz irreversible en la mujer, aumento del vello pubiano, cáncer de hígado y próstata y más.

Por eso es importante entender que los esteroides anabólicos no son saludables. Muchas veces se los ofrecen a los jóvenes y adolescentes para aumentar la masa muscular e ingresan en un espiral de consumo sin control, que puede terminar en uno o varios de los perjuicios enumerados. En el caso de los deportistas de alto rendimiento, estos suplementos son considerados sustancias prohibidas (al igual que los derivados de las anfetaminas) y, por lo tanto, causarán un doping positivo.

Ahora bien, ¿por qué son tan peligrosos? Consideremos esto: el organismo está permanentemente controlado gracias al trabajo de las glándulas que secretan hormonas (hipófisis, tiroides, suprarrenal, ovarios y testículos). A su vez, estas glándulas se autorregulan: cuando disminuye la secreción de una hormona se compensa con una mayor actividad de la glándula que la produce, gracias a la vigilancia de la hipófisis y el hipotálamo. Así, el organismo funciona como un reloj de última tecnología.

Cuando ingresamos testosterona a través de esteroides anabólicos de forma innecesaria, desajustamos el funcionamiento de todo el sistema hormonal. Y esto no es lo único: en el deporte de alto rendimiento fueron más allá. De un tiempo a esta parte se habla de la mutación genética para aumentar la fuerza muscular. ¿Cómo? A través de sistemas de manipulación genética que inhiben la miostatina, la proteína que limita el desarrollo muscular. Así, el crecimiento de los músculos se produce en forma desmedida.

Como conclusión, siempre que queramos incorporar un suplemento dietario a nuestra rutina es fundamental consultar a médicos o nutricionistas que sepan al respecto. De esta forma, evitaremos perjuicios en la salud que, en algunos casos, pueden ser irreversibles.

El autor es médico deportólogo, exdirector del CENARD y director de Medicina del Deporte en la UBA (MN 44.271, MP 33.627).

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