El Gobierno de Corrientes denunció a una enfermera que se contagió en Chaco

443

Aseguran que no cumplió con la cuarentena. También blindaron su barrio con policías y barricadas. La versión de la mujer acusada en medio de un conflicto entre dos provincias.

El gobierno de Corrientes conducido por Gustavo Valdés denunció a una enfermera de su provincia que se contagió coronavirus en una clínica privada de Chaco y violó la cuarentena. Además se ordenó el aislamiento de su barrio.

Pero este es un capítulo más del conflicto entre el gobierno de Corrientes y el de Chaco, conducido por Jorge Milton “Coqui” Capitanich, que se profundizó con la llegada de la pandemia.

La enfermera denunciada forma parte del grupo de alrededor de 200 profesionales de la salud que diariamente cruzan el Puente General Manuel Belgrano que conecta a la ciudad de Corrientes con la de Resistencia, las dos capitales provinciales.

Esa situación es seguida de cerca por las máximas autoridades de Corrientes, fundamentalmente, por la situación que el Covid-19 desató en Chaco, la provincia liderada por el exjefe de Gabinete, donde los casos ascienden a 149, entre los que se contabilizan 8 muertes. En tanto, en la tierra correntina, el escenario es menos dramático: los contagios son 24 y aún no se reportaron víctimas fatales.

Todo salió a la luz el pasado miércoles 8, cuando se conocieron los resultados del hisopado que el personal del área de salud pública de Chaco le hizo a Laura Solís (36), la enfermera acusada, y al resto del personal del Centro de Diálisis Fresenius, ubicado Resistencia.

Los estudios se realizaron tras el fallecimiento por coronavirus de uno de los pacientes del lugar. “El 4 de abril le hicieron el hisopado y ella no comunicó nada“, afirmó ante la consulta de Clarín el ministro de Justicia de Corrientes, Buenaventura Duarte.

El funcionario correntino explicó que a la enfermera, como a todo el personal sanitario que cumple funciones en la provincia vecina, se le ofreció la posibilidad de cumplir con el aislamiento social obligatorio en un hotel que dispuso el Comité de Crisis contra el Covid-19 pero que ella decidió hacerlo en su casa.

La información con la que Duarte elaboró la demanda indica que Solís continuó con sus rutinas laborales a pesar de tener “la sospecha de que había tenido contacto” con una persona infectada con coronavirus. “Ella siguió con su ida y vuelta todos los días“, dijo el ministro para poner en evidencia los riesgos vinculados a la circulación de la enfermera entre ambas jurisdicciones.

“Ella tenía conocimiento que tenía que hacer la cuarentena porque la notificaron bajo juramento”, reiteró el titular de la cartera judicial, quien consideró que la mujer denunciada “debería haberse ido con todos los médicos al hotel que está en Corrientes porque Chaco no nos permitió que se queden allí todos los trabajadores del área de salud“.

La denuncia

El Ministerio de Salud de Corrientes recibió el mismo miércoles 8 los resultados del hisopado. Primero fue con una llamada telefónica a las 10 de la mañana y luego, a las 17, con una copia de los informes que se enviaron por mail.

Una hora más tarde, el personal sanitario de Corrientes se comunicó telefónicamente con Solís para iniciar la investigación epidemiológica con la que luego se fundamentó la denuncia.

En esa conversación, la enfermera indicó que convive con 9 personas: su padre (58), su madre (55), con cuatro hermanos (17), (20), (24) y (21), con sus dos hijos (17) y (3) y con su esposo (44), quien se desempeña como enfermero en una Unidad Renal provincial. Todos ellos fueron sometidos a los test de coronavirus ese mismo día.

“La señora Solís informa que su padre salía a realizar las compras y que su esposo prestó servicios como enfermero hasta el día 7 de abril, inclusive. Luego manifestó que desde que se notificó el resultado positivo, nadie más salió de la casa”, se indicó en la transcripción de esa comunicación.

Con esa información y otros datos sobre los movimientos que Solís realizó antes y después de convertirse en otro caso confirmado de coronavirus, la Dirección de Asesoría Legal del Ministerio de Salud Pública de Corrientes presentó en la Justicia la denuncia por “supuestos delitos contra la salud pública”.

“También pedimos una medida cautelar para el aislamiento de toda la familia. Finalmente el juez ordenó esa medida y habilitó al fiscal para iniciar la investigación para avanzar con la acusación”, explicó el ministro Duarte.

Por lo pronto, Solís y todos los integrantes de su familia que comparten su domicilio deberán cumplir con el período de cuarentena por el plazo que “el Comité de Crisis considere necesario”, tal como lo dispuso la jueza María Marta Correa.

El testimonio de la enfermera acusada

En diálogo con Clarín, Solís recordó que en marzo cumplió el período de cuarentena obligatoria que el gobernador Valdés estableció en un polémico decreto que expuso la disputa con Chaco.

“Estuve unos días sin ir por el conflicto que se generó entre las dos provincias por los trabajadores de salud. Y el 1 de abril nos envían otra circular con una nota que decía que estabamos habilitados para volver a trabajar y seguir haciendo el aislamiento en los domicilios donde ya lo estábamos haciendo”, rememoró.

Solís agregó que fue entonces que retomó la actividad laboral y que lo hizo movilizándose en un remis que puso a disposición la empresa donde trabaja. Así, el 3 de abril volvió a cumplir el esquema de ocho horas diarias de lunes a sábado.

“Cuando volví me enteré que hubo un caso en el centro de diálisis el día martes (31 de marzo). Pero nadie sabía porque el paciente de diálisis también manifiesta falta de aire, síntomas parecidos (al Covid-19). Pero eso pasó un día que yo no estuve”, remarcó.

Solís aseguró que en ese momento no hubo ninguna instrucción de las autoridades del instituto. “Nadie nos dijo nada, nosotros nos resguardamos y seguimos usando los elementos de seguridad disponibles”, dijo y agregó que el sábado 4 se presentó en el lugar personal del Ministerio de Salud de Chaco para realizar los hisopados.

“Nos hicieron como rutina, por las dudas. Nadie nos dijo nada, inclusive yo después me fui a seguir trabajando. No me dijeron ‘andate a tu casa hasta conocer los resultados’. A nadie, a ninguno. Yo no tuve ningún síntoma como para alarmarme”, se defendió.

La enfermera detalló que al lunes siguiente también se presentó a trabajar, pero que se limitó a movilizarse entre su casa y el instituto. “Vine y me encerré en mi casa. No salía al lado de mi casa que es la casa de mi tía“, insistió.

Según indicó, el martes 7 no cruzó a Chaco porque hubo problemas con el remis que la trasladaba y finalmente al día siguiente, el 8 de abril, la llamaron a la mañana desde Resistencia para confirmarle que tenía Covid-19.

“Me llamaron y me dijeron que me quede encerrada y después ya me llamaron del ministerio de acá (Corrientes). Recién el miércoles les dijeron. Me dijeron que me quede acá (en casa), nos encerraron a todos y ya ninguno volvió a salir”, agregó.

Pero los acontecimientos que se produjeron hasta esa fecha, apenas serían el inicio de un verdadero drama para Solís, cuya identidad no tardó en hacerse pública y recibió insultos de muchos de sus vecinos cuando el Gobierno anunció la decisión de aislar a todo el barrio.

Se blindó el barrio ante el “foco de Covid-19”

El viernes, el ministro secretario General, Carlos Vignolo, y el intendente local, Eduardo Tassano, brindaron una conferencia de prensa para anunciar la decisión de aislar por completo al barrio San Marcos tras la confirmarse el contagio de Solís. En ese lugar, viven alrededor de 1.200 familias.

​Tal como publicó luego en el portal oficial del Gobierno de corrientes, el cierre se resolvió porque esa zona se convirtió en “un foco de Coronavirus”.

“Cuando se le tomó la muestra en la vecina provincia, no recibimos ninguna información que esa persona era sospechosa y se le había efectuado el testeo correspondiente”, reconoció Vignolo durante esa exposición ante los medios.

Para limitar la circulación en ese barrio, las autoridades ordenaron el despliegue de fuerzas de seguridad y algunas calles se cerraron con montículos de tierra.

Por supuesto, que la situación elevó el temor entre los vecinos y, para muchos, Solís y su familia se convirtieron en una amenaza.

“Mis papás se pusieron muy nerviosos. No sé por qué me expusieron de esta manera. Se dijeron muchas mentiras como que yo sabía que tenía coronavirus. Yo no sabía, el hisopado me lo hicieron de rutina”, lamentó Solís, quien también se manifestó dolida por los insultos que recibió a través de las redes sociales.

Paralelamente, Solís convive con el drama real del coronavirus: su mamá, su papá y uno de sus hermanos, también se infectaron.