La atleta a la que le robaron su sueño

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La historia de Ana María Comaschi, “Fui olímpica pero no existo en los libros”

Aunque se clasificó a los Juegos de Barcelona 1992, no pudo competir. Qué pasó, quiénes fueron los responsables del error, el juicio que le ganó al COA y el dolor que perdura 30 años después, en diálogo con Toda Pasión.

“En los Juegos de 1992, la Argentina presentó una delegación de 84 deportistas (…) fueron 30 menos que en 1988. Las ausencias del hockey femenino, del fútbol (…) y el vóleibol (…) alcanzan y sobran para explicar los números. Sin embargo, ninguna fue más inverosímil que la de la pentatleta Ana María Comaschi, una talentosa joven que se enteró que no había sido correctamente inscripta cuando llegó a Barcelona”.

El caso de la atleta nacida en Necochea el 11 de abril de 1966 no puede haber estado mejor presentado que como lo hizo el periodista Gonzalo Bonadeo en su libro de colección Pasión Olímpica.

Transcurre hoy el tiempo en el que debería estar celebrándose la XXXII edición de los Juegos, los de Tokio 2020 pospuestos para 2021 por la pandemia de coronavirus, pero a falta de competencia si algo ofrece la máxima cita del deporte mundial son historias de todo tipo, incluso algunas que quedaron en el margen, ni adentro ni afuera, como le ocurrió a Ana María Comaschi en Barcelona 1992, considerados como los mejores de la historia. Qué pasó, el dolor que perdura, el juicio que le ganó al Comité Olímpico Argentino (COA) y su semana como clandestina en al Villa Olímpica. Su testimonio, en diálogo con Toda Pasión.

Una semana antes de los Juegos Olímpicos de Barcelona 1992 cumpliste el sueño de clasificarte pero ni en tu peor pesadilla ocurría lo que pasó después. ¿Qué recordás de entonces?

Yo estaba en los Juegos Iberoamericanos de Sevilla una semana antes del inicio de los Juegos. Ahí fui subcampeona del heptatlón, logré la medalla de plata y la marca que necesitaba para estar en Barcelona 92. Fue la concreción de mi sueño pero cuando llegué a la Villa me dijeron que no estaba habilitada para entrar, ahí empezó todo mi calvario.

-¿Qué pasó desde entonces?

Tuve que esperar al otro día a que llegara toda la delegación para poder hablar con alguien. Yo había llegado antes a la Villa porque estaba en España, compitiendo, así que recién un día después tomé contacto con el Secretario de Deportes de la Nación de ese momento, que era Fernando Galmarini, y con las autoridades del COA, que eran Antonio Rodríguez y Ernesto Alais.

-¿Qué fue lo que te impidió competir?

Que el COA no envió en tiempo y forma el fax con mis datos y mi marca al Comité Olímpico Internacional (COI) para que me ingresaran en la nómina oficial de atletas olímpicos. Eso es lo oficial, lo que incluso me permitió ganar el juicio que le hice al COA. Después hubo rumores, versiones de otras cosas, como por ejemplo que querían poner a otra atleta en el lugar que me correspondía a mí porque yo me lo había ganado, pero esas cosas son muy difíciles de comprobar.

-De todo lo que se dijo sobre tu caso, ¿cuál es tu versión, qué creés que ocurrió?

Para mí se trató lisa y llanamente de un error administrativo porque como yo participé en el Iberoamericano una semana antes y ahí corroboraron mi marca, tuvieron una semana para inscribirme pero eran otros tiempos, no tenían idea de los papeles o de las cuestiones burocráticas y eso me costó la participación.

-Iniciaste un juicio contra las autoridades del COA y lo ganaste en la instancia de la Corte Suprema después de seis años de lucha. ¿Cómo atravesaste esa etapa?

Para mí fue una manera de reivindicarme pero no fue Justicia porque yo no pude cumplir mi sueño de competir en un Juego Olímpico. La sentencia contra el COA y su presidente, el General Antonio Rodríguez, hablaba de un error administrativo, una inscripción fuera de término.

-¿Alguien alguna vez te explicó qué ocurrió o, incluso, alguien te pidió disculpas?

Nunca nadie me dio una explicación. Yo la pasé muy mal, lo recuerdo con mucha tristeza. Para mí fue una puñalada porque no es que no estuve, no es que no viajé. Yo estuve adentro, estuve en la Villa, pero no pude competir. Si estuve ahí es porque fui designada, porque no es que cualquiera puede entrar. Hasta tenía el bolso de Adidas, que era el sponsor oficial de esos Juegos Olímpicos. Ellos ya me había mandado el bolso con toda la ropa porque yo oficialmente era parte de la delegación.

-¿Quién te informó que finalmente no podrías competir?

Fernando Galmarini, que fue el único que verdaderamente se preocupó por mí. Vino y me dijo que no había solución pero intentó consolarme diciéndome que habían logrado un permiso especial para que yo pudiera quedarme en la Villa durante el tiempo de los Juegos Olímpicos pero yo no quise, no acepté porque yo no había ido a pasear.

-¿Y cuál fue la reacción de las autoridades del COA al confirmarse que no ibas a participar por un error de ellos?

Rodríguez nunca dio la cara y Alais, que era el jefe de la delegación, me retó como si fuera una nena porque cuando me dijeron que no iba a poder competir yo me enojé y pedí explicaciones y él me dijo que yo era una pendeja para gritarle a un General de la nación. Yo le respondí que no era una pendeja, sino una atleta que se había ganado su plaza y que por un error de ellos no podía participar. Ahí me sacaron el pasaje de vuelta y en medio de los Juegos volví a mi casa con una tristeza enorme.

Y estuviste en la Villa… ¿Cómo fueron esos días mientras esperabas que alguien pudiera resolver tu caso?

Estuve casi una semana en la que tuve que moverme como si fuese una clandestina. No podía ir al comedor ni a los espacios comunes por no tener la acreditación pero estaba ahí porque me decían que estaban tratando de solucionar el problema. Entonces me pasaba mucho tiempo en la habitación, los chicos me llevaban comida o bebida, pero yo no podía andar sola por la Villa.

¿Y cómo impactó esa historia en tu vida?

Muy mal. Desde los nueve años que me dedicaba a esto, yo vengo de una familia humilde, soy del interior, de la localidad de Necochea, y me acuerdo que cuando empecé le dije a mi entrenador que yo quería ser olímpica porque llevo al deporte en la sangre. Lo logré en base a mucho esfuerzo y sacrificio, de llegar sola a Buenos Aires para poder entrenarme, por eso el dolor mío aún hoy es muy grande, porque aquella fue mi única oportunidad.

-¿Cómo lo recordás hoy?

En general prefiero no pensar. Yo quería estar ahí, quería participar, quería ser olímpica. Hoy me mata cuando hablan de los olímpicos y yo no existo pese a que fui olímpica: obtuve mi marca, me clasifiqué, estuve ahí, yo tendría que haber competido pero no existo en los libros. Nunca pude superar esa historia, ni siquiera a través de los tratamientos, las terapias que hice.

¿Cómo fue tu vida como atleta después de esa experiencia en Barcelona 92?

Volví y fui cinco veces campeona argentina. Competí un par de años más pero me vine a pique, siempre fue una herida en mi corazón y lo va a ser hasta el último día. Me retiré en el 95, después del juicio, que también me trajo muchos problemas.

-¿Cuáles?

Me costó mi participación en los Juegos Panamericanos de 1995 en Mar del Plata porque seguía la misma conducción. Incluso hubo amenazas a mi abogada y el juzgado les puso una restricción de acercamiento. Cuando se hicieron los Panamericanos sacaron el heptatlón del programa oficial y lo dejaron solo como deporte de exhibición.

Tu hijo, Mauro Zelayeta, es un destacadísimo jugador de beach vóley de la nueva generación e incluso ganó una medalla en los Juegos Olímpicos de la Juventud celebrados en Buenos Aires. ¿Lo podés vivir de alguna manera como una reivindicación de tu caso?

A Mauro siempre le gustó el deporte. Hizo pruebas atléticas, jugó al fútbol en Aldosivi pero siempre le gustó el vóley y como estamos en Mar del Plata se relacionó con el vóley de playa y acá se hizo un programa de detección de talentos para los Juegos de la Juventud, se presentó y quedó primero entre cerca de 300 chicos que fueron a probarse. Me puse muy contenta cuando quedó seleccionado porque para mí el deporte es vida y siempre le inculqué eso a mis hijos.

Y hoy, desde lo dirigencial, la historia es otra…

Sí, hoy todo está más organizado. Con Mauro fueron impecables durante los tres años que estuvo, le hicieron seguimientos, le dieron atención médica y una pequeña beca mensual hasta los JJOO.

-¿Qué gesto, que acto podría sanar tu herida?

En realidad ya no puedo volver atrás. Muchos me dicen ‘bueno, pero hiciste un juicio y lo ganaste’ y sí, es verdad, pero a mí ni esa plata ni ninguna otra me compra la parte de la historia que yo reclamo, la parte de la vida que a mí me quitaron, el sueño que siempre tuve. Porque incluso el no haber competido en los Juegos me impidió competir en torneos europeos y tener la posibilidad de ganar dinero, por eso también gané el juicio.

-¿A qué te dedicás hoy?

Trabajo como instructora de educación física de la policía de Mar del Plata, estoy hace 20 años en el centro de entrenamiento. Esa es la forma que tengo de seguir relacionada al deporte. Con la pista tengo una especie de amor-odio, no quedé bien después de lo que pasó. Incluso me han consultado para entrenar atletas jóvenes pero no puedo hacerlo, me sentí tan mal… Las veces que fui a la pista después de eso sufrí mucho.

¿Quién fue la atleta argentina Ana María Comaschi?

Tengo más de 20 campeonatos argentinos, sudamericanos e iberoamericanos encima, fui muy buena en mi época, al récord que establecí en heptatlon recién me lo sacaron el año pasado, después de 30 años (ndr: en 1988 logró sumar la impresionante cantidad de 5454 puntos en el heptatlón). Si yo hubiese nacido en esta época, con otro profesionalismo, con otros dirigentes, con otro respaldo, hubiese sido otra cosa y esa también es mi gran tristeza, porque no sé qué podría haber sido si alguien no se hubiese equivocado conmigo.

-¿Qué te quedó de Barcelona 92?

La tristeza. ¡Ah! y un vaso que me traje de la Villa… Fui a cumplir mi sueño y me volví con un vaso… qué increíble.

Qué es el heptatlón
Una disciplina del atletismo que involucra siete pruebas que se desarrollan durante dos días de competencia. Estas son: 200 metros llanos, 800 metros llanos, 100 metros con vallas, salto en alto, salto en largo, lanzamiento de bala y lanzamiento de jabalina.

Ana María Comaschi, la gran atleta argentina (*)
-A lo largo de la década del 80 y a comienzos de los ’90 fue una de las principales figuras en el atletismo femenio. Uno de sus recuerdos más significativos se dio con los Nacionales de 1989, cuando obtuvoel heptathlon con 5451 puntos (a sólo tres de su entonces plusmarca nacional). También fue la campeona de los 100 metros y lanzamiento de bala, completando las cinco medallas doradas con el relevo de Provincia de Buenos Aires.

-Poseedora del récord femenino del heptathlon hasta que Fiorella Chiappe consiguió batirlo a comienzos del 2017 con 5815 puntos.

-Consiguió medalla dorada del Campeonato Sudamericano cuando aún era juvenil en Santiago de Chile (1985).

-En 1988 y en Santa Fe, batió el récord nacional del heptathlon con 5454 puntos, mejorando los 5241 de Yvonne Neddermann (1981).

-En el Campeonato Iberoamericano de Sevilla (1992) llevó el récord nacional a 5795 puntos y logró la medalla de plata.

-Sus récords nacionales

100 metros llanos (cronometraje manual)

11s.5 ig el 25.11.89 en Mar del plata y el 2.12.89 en Montevideo

11s.3 el 2.12.89 en Montevideo

400 metros llanos (cronometraje electrónico)

52s.99 el 9.6.91 en Madrid

400 metros con vallas (cronomteraje manual)

59s.2 el 7.6.92 en Santa Fe

Heptathlon

5454 puntos el 16.10.88 en Santa Fe

5721 puntos el 1.7.90 en Segovia

5795 puntos el 18.7.92 en Sevilla

Sus mejores marcas personales

100 metros llanos (e): 11s.71 (1.1) el 18.11.89 en Buenos Aires (9ª. all time)

100 metros llanos (m): 11s.3 (0.5) el 2.12.89 en Montevideo (récord nacional)

200 metros llanos (e): 23s.75 (0.5) el 26.3.90 en Manaus (4ª. all time)

200 metros llanos (m): 23s.5 (-0.2) el 18.10.92 en Santa Fe (3ª. all time)

400 metros llanos (e): 52s.99 el 9.6.91 en Madrid (3ª. all time)

400 metros llanos (m): 53s.6 el 20.6.92 en Santa Fe (2ª. all time)

800 metros llanos: 2m.13s.88 el 18.7.92 en Sevilla

100 m vallas (e): 13s.70 (-0.1) el 30.6.90 en Segovia (6ª. all time)

100 m vallas (m): 13s.7 (1.5) el 1.7.89 en Buenos Aires (4ª. all time)

400 m vallas (m): 59s2 el 7.6.92 en Santa Fe (3ª. all time)

Salto en alto: 1.65 el 18.11.89 en Buenos Aires

Salto en largo: 6.02 el 16.7.89 en Santa Fe (14ª. all time)

Lanzamiento de bala: 14.05 el 25.9.94 en Santa Fe (10ª. all time)

Lanzamiento de jabalina: 40.04 el 29.4.89 en Mar del Plata

Heptathlon: 5.7.95 el 18.7.92 en Sevilla (2ª all time)

-Sus títulos nacionales

Con 23 títulos en los Nacionales de mayores (14 individuales y 6 en relevos), Comaschi es la segunda atleta más ganadora de esa competición, detrás de Olga Conte (29). Su cosecha:

1981: heptathlon (4024 puntos)

1982: heptathlon (4670 puntos)

1985: 400 m vallas (1m05s0)

1987: hepatthlon (4827 puntos)

1988: heptathlon (5454 puntos), posta 4×100, posta 4×400

1989: 100 metros (11s71), bala (13.64), heptathlon (5451 puntos), posta 4×100 y posta 4×400

1990: 200 metros (24s1), 100 m vallas (13s9) y posta 4×400

1992: 100 metros (11s6), 100 m vallas (13s8), posta 4×100 y posta 4×400

1993: 400 metros (53s6) y posta 4×400

1994: 400 metros (55s44) y posta 4×400

-Campaña internacional

1985. Campeonato Sudamericano en Santiago de Chile: 1ª. en heptathlon con 4866 puntos / Campeonato Sudamericano Junior en Santa Fe: 1ª. en heptathlon con 4769 puntos

1986. Juegos Odesur en Santiago de Chile: 1ª. en heptathlon con 4686 puntos, 3ª. en jabalina

1989. Campeonato Sudamericano en Medellín: 2ª. en 100 m vallas con 13s7, 3ª. en salto en largo con 5.96. Heptathlon: dnf

1990. Campeonato Iberoamericano en Manaus: 2ª. en heptathlon con 5517 puntos

1991, Juegos Panamericanos en La Habana: 5ª. en heptathlon con 5.503 puntos / Campeonato Mundial en Tokio: 23ª. en heptathlon (5617 puntos)

1992. Campeonato Iberoamericano en Sevilla: 2ª. en heptathlon con 5795 puntos

1995. Juegos Panamericanos en Mar del Plata: 8ª. en lanzamiento de bala con 13.33

(*) Con información de la CADA (www.cada-atletismo.org)