Desestiman la posibilidad de aplicar una veda total en el río Paraná

186

Desde el INICNE sostienen como mejor opción promover la pesca con devolución exclusiva y aplicar el sistema de veda extendida en toda la provincia, prohibiendo la actividad dos días a la semana. De esta manera no se interrumpiría la actividad turística en el Alto Paraná, fuertemente golpeada por la pandemia.

La pesca en Corrientes acumula cada vez más adeptos con el correr de los meses, en una época en que las altas temperaturas activan las grandes especies, buscadas por los pescadores deportivos.

El 2020 presenta un escenario complejo para la pesca como producto turístico con las restricciones de circulación entre provincias y el ingreso de extranjeros. Esto se suma a la bajante extraordinaria del río Paraná, tendencia que no se revertirá en el mediano plazo.

Con la llegada del verano las decisiones a tomar serán complejas, balanceando entre el cuidado del recurso íctico y la actividad económica. Y ya se ven argumentos que descartan una veda total en el Alto Paraná, como es habitual en esta época, y se optaría por aplicar la modalidad de veda extendida, restringiendo la pesca dos días a la semana.

“Lamentablemente estamos ante una situación que viene de larga data. El río está muy bajo. Desde el año pasado con tendencia a bajante pronunciada. Obviamente eso no favorece a los peces. Buena parte del aporte de energía para su ciclo de vida es el valle de inundación, que hace mucho tiempo está desconectado del río. Muchas lagunas se secaron y muchos lugares anexos al río, desconectados o muy playos”, explicó a La Dos Sebastián Sánchez, subdirector del Instituto de Ictiología del Nordeste (INICNE), centro de referencia y consulta permanente sobre estas cuestiones.

“Consultando con organismos de Corrientes y Chaco todo hace prever que por lo menos hasta ahora no hay perspectiva que el río vaya a tener una buena creciente, lo que permite que los peces desoven. Vemos que ya están preparados con sus abdómenes abultados, pero van a esperar la llegada de la creciente y si no llega van a absorber sus gónadas, detalló .

“Esto no quiere decir que no vaya a haber ningún tipo de reproducción. La cuenca del Paraná es muy grande. Hay eventos que se pueden dar en ríos como el Paraguay, Bermejo y Pilcomayo, que habitualmente un poco más adelante llegue a crecer y se puede dar reproducción”, aclaró.

Con estas condiciones, si bien aseguran que no es un año perdido, habrá un impacto muy inferior en la reproducción al que se esperaría si el Paraná creciera

“Hay lugares donde los cardúmenes se amontonan en ciertas partes del año y en grandes cantidades, particularmente cuando el río está bajo como ahora. Las autoridades tienen que aunar esfuerzos y buscar la forma para evitar que se dé una pesca excesiva. Todos sabemos que aunque se evitan desmanejos hay gente que hace estragos y hace caso omiso: trae dorados, bogas y hasta surubí”, lamentó.