“La Santa de los Imposibles”: Correntinos demostraron la vigencia de su fe en Santa Rita

Cientos de fieles participaron del festejo patronal concretado frente al Instituto de Cardiología. El obispo auxiliar José Adolfo Larregain presidió el oficio central. En la ciudad de Esquina, el pastor de Goya Adolfo Canecín dio la celebración eucarística.

La comunidad católica correntina conmemoró ayer el Día Litúrgico de Santa Rita de Casia, una de las figuras más queridas y populares dentro de santoral. En esta capital, el epicentro de los festejos fue el templo ubicado en Bolívar y Córdoba.

Desde allí a las 16 y bajo el lema “Santa Rita, enséñanos a escuchar y caminar”, tras dos años de pandemia, se realizó la solemne procesión de la que participaron cientos de personas que renovaron su fe en la “Santa de los Imposibles”.

Luego, en un altar erigido frente al Instituto de Cardiología, el obispo auxiliar José Adolfo Larregain presidió el oficio central.

Durante su homilía, el Pastor dijo con júbilo: “¡Qué hermoso Día nos está regalando Dios para celebrar a Santa Rita!”.

Al hacer referencia a los duros embates del coronavirus, el franciscano resaltó: “En este contexto de enfermedad, de muerte, de pérdida de seres queridos y de dolor cuánto consuelo nos trae la vida de Santa Rita”.

“Ella tuvo una vida marcada por el sufrimiento -enfatizó- quien ha perdido algún hijo lo sabe. Esa llaga con sangre en la frente no la tuvo sólo en la cabeza sino en un lugar mucho más profundo: el corazón”.

Con ese rigor, el Obispo Auxiliar acotó: “Santa Rita tuvo el corazón llagado por ese sufrimiento que marcó su vida, también se identificó con Jesús, el llagado por excelencia. Por eso es que ella es un lindo modelo para cuando tenemos que pasar un momento difícil en la vida”.

En el tramo final de su alocución, Larregain refirió ante los presentes: “Pidámosle al Señor nos conceda la gracia de estar atentos a su paso en nuestra vida, que ante cada situación seamos capaces de descubrir la voluntad de Dios”.

Fervor en Esquina

La ciudad de Esquina vivió con gran fervor el día de su patrona. Tanto es así que una multitud de fieles colmó las calles para honrar Santa Rita. La celebración de la Eucaristía fue presidida por el obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecín. El lema de la novena y de la fiesta fue “Vayan juntos construyendo fraternidad”.

La conmemoración religiosa se inició en los primeros minutos del domingo con el repique de campanas y el saludo tradicional de la patrona en el atrio de histórica parroquia. Luego, el padre Juan Carlos Mendoza presidió la primera misa del día.

Más tarde, a partir de las 5 de la mañana se iniciaron las misas. Después fue a las 6, a las 8 y a las 10. Al mediodía, en la Sociedad Sportiva se realizó el tradicional almuerzo comunitario. En tanto que minutos después de las 15 se inició la bendición de objetos en el templo.

A esa hora de la siesta, los peregrinos que llegaron desde diferentes puntos del país y los vecinos esquinenses se fueron acercando a la plaza 25 de Mayo a esperar que salga nuevamente la imagen de Santa Rita para participar de la procesión.

Anoche, al cierre de esta edición, estaba previsto un festival con el que se iba a cerrar la conmemoración religiosa.

Margherita Lotti

Margherita Lotti nació en Rocca Porena en la Diócesis de Espoleto en 1381. Murió en el convento Agustino de Cascia en 1457. Su festividad es el 22 de mayo. Representada sosteniendo rosas e higos y algunas veces con un manto cubriéndole la frente, de acuerdo con “La Vida” escrita en el tiempo de su beatificación por el Agustino, Jacobo Carelicci, fue hija de padres que tenían relativamente avanzada edad y que se distinguieron por su caridad.

El gran deseo de Rita fue llegar a ser monja, pero por mantener obediencia a la voluntad de sus padres se casó a los 12 años con un hombre extremadamente cruel y de mal temperamento. Durante 18 años fue modelo como esposa y madre. Cuando su esposo fue asesinado, ella trató en vano de disuadir a sus dos hijos mellizos de tomar venganza. Imploró al cielo para prevenir un crimen y ellos fueron tomados en muerte para reconciliarse con Dios. Ella aplicó para ser admitida en el convento Agustino de Cascia, pero siendo viuda su solicitud fue rechazada. Luego de continuos intentos, tal y como se relata y por la intervención divina, obtuvo la admisión, recibió los hábitos de la orden y desarrollo su profesión. Como religiosa fue ejemplo para todos en términos de sus mortificaciones y es reconocida por la eficiencia de sus plegarias.

En 1637, el Papa Urbano VIII permitió su misa y su oficio. En virtud del recuento de muchos milagros, y debido a su intercesión, recibió en España el título de “La Santa de los Imposibles”. Fue canonizada el 24 de mayo de 1900.