Historia cargada de premios y pasión: Cristian Sabatini “Que el trabajo hable por mi”

El diseñador Cristian Sabatini es además profesor, coreógrafo, pero sobre todas las cosas, apasionado y soñador. Un creativo de pura cepa, generoso con su trabajo dando oportunidad a otros en la cadena de producción.

Cristian Leonardo Sabatini, de padre cordobés y madre correntina, nació en Goya, Corrientes, es perito mercantil, profesor de danzas y expresión corporal, diseñador de modas y carnaval.

Cristian escoltado por dos bellezas, Ana Laura Gutiérrez y María Agostina Vechia.

Soñador eterno, artista de alma y de espíritu libre. “Mí inclinación por el arte es de toda la vida, con la simple y no menor dificultad de haber nacido en una familia muy humilde, que a la vez fue una dicha, de lo contrario hubiera sido muy fácil”, reflexiona Cristian.

Todo comienzó en la escuela secundaria donde conoció a su maestro, el arquitecto Carlos María Silva, su profesor de plástica quien observa en él ese afán de querer ser y lo inicia en el camino del diseño del carnaval. “Me hace formar parte del cuerpo de baile de su comparsa ‘Porambá’, donde me hace dibujar el que sería mí primer traje, siempre bajo su control y aprobación, sin imaginar que esos trazos serían los primeros de una vida. También, con 14 años conocí a mi primer profesor de teatro, quien también intuyó algo que ni yo creía que podía existir detrás de tanto temor, fue Ramón Cavalieri quien me alentó a que incursionara en el campo de la actuación”.

Terminó la secundaria y mientras transitaba el camino del diseño y el teatro, decidió hacer el intento para ingresar al Ballet Contemporáneo Municipal de la Ciudad de Goya, fue así que audicionó y quedó; y casi sin pensarlo comenzó a estudiar danzas a los 19 años. “Y todo seguía para adelante, el diseño, el teatro y la danza, hasta que felizmente llega a la ciudad la posibilidad de estudiar ‘Diseño de modas e indumentaria’, de una manera más formal. Eso me permitió ordenar mis conocimientos hasta entonces, y a partir de allí, proyectar y organizar mis ideas de otra manera”.

Junto a sus alumnas del curso de diseño autóctono, proyecto auspiciado por la Municipalidad de Goya a través de la Secretaría de Educación.

Siempre inquieto y apasionado, trabajador incansable, dicen los que lo conocen. “En la Danza, disfruté mucho de mi corta vida como bailarín. Recorrí el país y países limítrofes. Premiado en muchos de ellos, fui revelación y mejor bailarín en 3 oportunidades. Con más de 30 medallas en mi haber, de oro, plata y bronce. Consagrado como mejor coreógrafo en varias oportunidades, como así también mejor maestro preparador”.

Asegura que el teatro quedó en pausa, y que sigue latente de poder regresar a las tablas; pero con el carnaval es diferente. “El carnaval sigue en mis venas”, asegura. Fue 14 veces mejor bailarín y en 2 oportunidades mejor pareja de baile, rey del carnaval, mejor anunciador, mejor traje, mejor diseñador y coreógrafo, estos son solo algunos de los premios que obtuvo.

Andrea Zoilo, maestra y amiga de la vida del diseñador Cristian Sabatini, Romina Zoilo y María Agostina Vechia, reina saliente durante la noche de coronación en la Fiesta Nacional del Surubí 2022.

“Fui heredero de mi maestro, diseñando para su comparsa; también trabajé para el interior de la provincia, en una comparsa llamada ‘Luz de Luna’, donde obtuve el premio a mejor diseñador y coreógrafo durante 7 ediciones, y los últimos años en el mismo rubro los viví en la capital correntina en la comparsa ‘Arandú Beleza’, donde comencé en el 2016 como cuerpo de baile, y posteriormente fui convocado para ser su coreógrafo de Show y también su diseñador en su última edición”.

La moda es un capítulo que continúa dándole placeres, y al mismo tiempo logrando complacer a sus clientas. “Tengo la satisfacción de poder desarrollar, aunque más no sea en forma particular, algunas de mis locuras en este campo. Aún está pendiente la colección propia y tantas cosas que quedan por hacer y ojalá pueda. Tuve la dicha de vestir a muchas personas y personalidades: Ingrid Grudke, Virginia Acosta, Beatriz Vallejos Shulls, Miriam Fleitas, Gisela Ramírez Méndez, y muchas de las que seguro me estaré olvidando”.

Pero su día continúa, sus tareas cotidianas se desarrollan en diferentes ámbitos, como ser entre alumnos. “Hoy con 43 años la vida me permite incursionar en la docencia, como profesor de artística y también en el área de formación profesional. Tengo muchas ganas de seguir cumpliendo sueños y metas, sigo siendo humilde, pero un millonario de la vida, de vivirla intensamente, de aprender a cada instante y de tener esas ganas de seguir aprendiendo y creciendo”.

Este profesor de danzas, diseñador y coreógrafo, apasionado y soñador, se reconoce como una persona extremadamente sensible. “Trato siempre ser empático, pienso en lo que no me gustaría que me hagan para no hacérselo a los demás. De un humor poco común, me gusta reírme de mí primero y después de todo lo que pueda usarse para distender y relajar; hasta de lo malo que me pueda suceder. Creo que sonreír en los peores momentos es un acto de fe”.

Sus alumnas del grupo de baile y su amiga María Luz Díaz.

Es de los que no puede estar reposando, no puede estar sin hacer. “En mis tiempos libres, que no tengo muchos -pero esto es así porque siempre estoy viendo qué puedo hacer- voy al gimnasio. ‘Que ganas de vivir tiene el profe’, me dijeron mis alumnos cuando me vieron entrenando a las 22hs. Y si, es la verdad, tengo muchas ganas de vivir, así que disfruto en lo posible de todo, de mis momentos de soledad, y de esos que son con amigos y salir. Soy muy solitario y aprovecho para desconectar; interactúo con personas y cosas que no tengan nada que ver con lo que hago, como para airear la mente. Me parece que la cabeza de los que trabajamos en la creatividad no descansa, trabajamos hasta en pausa. Por eso, me tomo mi tiempo para desconectar”.

Sagitariano típico, de alma libre y con casi nada de filtro, que piensa y siente que cualquier impulso motivador puede ser fuente de inspiración, una sensación, un color, una historia. “Me moviliza la energía, lo que impacta, lo que queda en la retina, lo que quema y no se puede explicar pero inquieta; por eso, debo conocer en lo posible la personalidad o el perfil de las personas para quienes tengo que diseñar”.

Es un artista generoso que no se reprime al momento de elogiar a sus pares o colaboradores. “Me gusta trabajar en equipo, sumar el aporte desde la impronta o la mano de obra de otras personas, modistas, bordadores y creativos que me lleven aún más cerca del vuelo que yo quiera tener y compartirlo. Me gusta bordar, pero también me gusta ver el trabajo de los demás en mis ideas. Quise que un vestido tuviera elementos de metal para que redondeen un concepto y recurrí a un amigo tallerista, ‘Tatino Alegre’, pues me hizo las plumas de metal que quería, y así con todo, modistas, etc. Fielmente creo que solo, no se llega muy lejos. Tanto más te podría contar, pero prefiero que el trabajo hable por mí, y lo podés ver en Instagram: @ cristiansabatinimodaydise.