Elecciones en Estados Unidos: Bernie Sanders logra un ajustado primer triunfo en New Hampshire

93

“Déjenme decir esta noche que esta victoria aquí es el principio del fin para Donald Trump”, dijo Sanders ante sus seguidores. Después, fue más allá: “Nuestra campaña -definió- no se trata solo de ganarle a Trump, se trata de transformar nuestro país”.

El principal dato que dejó la segunda cita electoral de la interna fue la confirmación de la dispersión del voto demócrata: ningún candidato consiguió un respaldo lo suficientemente sólido como para desmarcarse con claridad del resto. Sanders se consolidó como el líder del flanco “progresista”, pero sumó menos votos que los candidatos “moderados”, y obtuvo un respaldo bastante inferior al que consiguió hace cuatro años contra Hillary Clinton.

Joe Biden y Elizabeth Warren fueron los grandes perdedores: ninguno llegó a superar el piso del 15% de los votos necesario para sumar delegados. Biden ni siquiera recibió los resultados en New Hampshire: se marchó temprano a Carolina del Sur, donde intentará salvar su campaña, escasa de entusiasmo, con un triunfo respaldado en el voto afroamericano. Warren apuesta todo al “Súpermartes”.

“Cuando escuchen a todos esos analistas y expertos, los que hablan en la televisión por cable, hablando sobre la carrera, díganles: no se acabó, señor. Recién estamos empezando. Nuestros votos también cuentan. No vamos a dejar que nadie me saque esta elección”, arengó Biden.

En New Hampshire, unas 150 personas miraban su discurso en una pantalla de televisión en una sala de un hotel que se veía vacía.

La elección primaria de New Hampshire volvió a mostrar a un electorado demócrata indeciso, sin un claro favorito, obsesionado por encontrar al candidato con más posibilidades de derrotar al presidente, Donald Trump, en la elección presidencial de noviembre. Las dudas de los votantes reflejan el persistente trauma que aún arrastran los demócratas desde la elección de 2016, cuando daban por hecho un triunfo de Hillary Clinton.

Aunque Sanders ha logrado sacar una tenue ventaja, nadie ha conseguido aún convencer del todo a los votantes, y la contienda sigue abierta y muy fluida.

Por primera vez desde 2004, ningún candidato abandonó la interna después de Iowa, tradicional “filtro” al inicio de las primarias presidenciales. El caucus de Iowa quedó opacado este año por el caótico recuento de votos, un pifie que elevó la importancia de New Hampshire. Históricamente, el candidato presidencial logró ganar o al menos quedar segundo en el “estado del granito”.

Pero dos candidatos decidieron suspender sus campañas luego de New HampshireAndrew Yang y el senador por Colorado, Michael Bennet.

Las campañas han comenzado ahora a ajustar sus estrategias de cara a las elecciones en Carolina del Sur y Nevada, este mes, y el “Súpermartes” el próximo 3 de marzo.

La interna ya ha tenido tres líderes. Joe Biden lideró las encuestas hasta que la gente empezó a votar. Elizabeth Warren pareció despegar en el último otoño boreal, cuando superó a Biden, pero el salto en su popularidad se transformó rápidamente en un derrape que todavía no encuentra final. La principal novedad que han dejado Iowa y New Hampsire es que Bernie Sanders se ha consolidado en el flanco “progresista” de la interna, en detrimento de Warren, y ha pasado a liderar con claridad en las encuestas nacionales. Su desafío, ahora, es mantenerlo.