El FMI sugiere una quita del 50 por ciento de la deuda de la Argentina

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Kristalina Georgieva sostuvo que la medida es necesaria para mantener su sustentabilidad y pidio una actitud colaborativa de parte de los acreedores

Este viernes, la titular del organismo Kristalina Georgieva admitió que la Argentina no está en condiciones de hacer frente a los pagos de su deuda por lo menos hasta 2024 debido a su fragilidad económico financiera agravada por la crisis que trajo como consecuencia la expansión exponencial del COVID-19.

La funcionaria sostuvo que frente a este cuadro de situación, es casi inexorable una quita de entre el 50 y el 55 por ciento de la deuda y exhortó a los acreedores y tenedores de bonos que flexibilicen sus reclamos ante la imposibilidad de repago por parte de nuestro país.

Puesto en números el FMI considera que la reducción en el pago de intereses de la deuda externa que es necesario lograr en el curso de la renegociación, de modo que la Argentina recupere la sostenibilidad de sus pasivos, oscila entre los 55 y 85 mil millones de dólares durante la próxima década.

La postura del fondo revela un giro de 180 grados en su habitual concepción de cómo enfrentar la renegociación de las deudas, ya que además, también recomendó una fuerte expansión del gasto público, sin importar el déficit fiscal, fortalecer el consumo interno, aumentar la demanda y destinar importantes sumas de dinero para sostener la capacidad productiva de los países endeudados.

Por eso, Georgieva afirmó en un comunicado oficial que » “el análisis del equipo técnico muestra que, teniendo en cuenta la capacidad de servir deuda y el peso actual de la deuda del país, será necesario un alivio substancial de los acreedores privados para restablecer la sostenibilidad con alta probabilidad de la deuda«.

«Alentamos a un proceso de negociación colaborativo entre Argentina y sus acreedores privados con el objetivo de alcanzar un acuerdo que conlleve una alta participación” agregó.

El ministro de economía Martín Guzmán está al tanto de las evaluaciones del FMI, las que le fueron informadas tanto en las reuniones que mantuvo semanas atrás en Washington y Buenos Aires y, en las últimas horas, mediante videoconferencias con el staff técnico del organismo.

Por lo tanto, el gobierno nacional debe por estos días atacar dos frentes uno tan grave e importante como el otro: evitar la propagacación del coronavirus y amesetar la curva de crecimiento de casos antes de que llegue el invierno y la elaboración de una propuesta de renegociación de la deuda acorde con las recomendaciones del fondo.

Ambas cosas están vinculadas entre sí porque de los recursos económicos disponibles dependerá el éxito de la estrategia oficial para enfrentar la pandemia. Y esos recursos están condicionados por la escasa generación de divisas genuinas por la caída de las exportaciones.

Dinero que, de acuerdo con lo observado hasta ahora, esta prioritariamente puesto al servicio del frente interno para atender la situación local generada por el coronavirus.

Mientras tanto, todo parece indicar que las propuestas para la renegociación de la deuda deberán esperar un tiempo más que prudencial, tomando en cuenta no sólo la situación del país sino además las propias recomendaciones del FMI.