Especialista correntino advirtió sobre la relación entre pobreza y salud pediátrica

¿La pobreza afecta el cerebro de los niños? Una rama emergente de la neurociencia plantea esa pregunta que siempre ha estado presente en la mente de los investigadores. El pedíatra Roberto Jabornisky.

Durante los últimos 15 años, decenas de estudios han encontrado que los niños criados en circunstancias precarias tienen algunas diferencias sutiles en su cerebro en comparación con los niños pertenecientes a familias más pudientes. En promedio, el área de superficie de la capa exterior del cerebro es más pequeña, sobre todo en las zonas que se relacionan con el lenguaje y el control de impulsos, así como en el volumen de una estructura conocida como el hipocampo, que es responsable de la memoria y el aprendizaje.

Estas diferencias no son el reflejo de características innatas o heredadas, según sugieren los estudios, sino de las circunstancias en las que crecieron los niños. Los investigadores han especulado que diversos aspectos de la pobreza —una nutrición deficiente, estrés elevado y baja calidad en la educación— podrían influir en el desarrollo cerebral y cognitivo. Pero casi todas las investigaciones que existen hasta la fecha son correlacionales. Y si bien estos factores podrían existir en diversos grados en todo tipo de familias, la pobreza es el denominador común. Un estudio en curso llamado “Baby’s First Years” (los primeros años del bebé) que comenzó en 2018, busca determinar si la reducción de la pobreza podría por sí sola favorecer un desarrollo saludable del cerebro.