Monseñor Canecin llamó a vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios

El obispo diocesano, monseñor Adolfo Canecin, presidió una misa en el atardecer del miércoles 1 de septiembre, en la Jornada Mundial de Oración por la Creación.  La celebración se realizó a la vera del Riacho Goya, un brazo del Río Paraná y la mesa del altar se ubicó en el lugar donde era el habitual cauce  del río que hoy experimenta una histórica bajante en su caudal, (hoy sin agua) como signo de oración y valorización  de nuestros recursos naturales afectados. El obispo, hizo un fuerte llamado a la “conversión ecológica” porque “nuestra Casa Común está enferma”

Por iniciativa del Obispo de Goya, monseñor Adolfo Canecin, se ofició la misa en ese lugar, junto al río, elevando una en la súplica a Dios por la intención del Sumo Pontífice del cuidado de la creación. Esta misa se transmitió por las redes sociales del obispado y de la parroquia La Rotonda y contó con escasa participación de feligreses, al aire y libre con el debido distanciamiento

El obispo comenzó su homilía dando  gracias a Dios, por “la creación, la vida y el universo entero”  porque Dios vio todo lo que había hecho y era muy bueno» (Gn 1,31). La Biblia enseña que cada ser humano es creado por amor, hecho a imagen y semejanza de Dios” (cf. Gn 1,26) señalando que “todo salió bueno de las manos de Dios”, y continuó señalando que “a medida que iba creando todo lo visible y no visible y, cuando hizo al hombre, varón y mujer, Dios dijo ́hagamos ́ al hombre a nuestra imagen y semejanza, y vio Dios que era muy bueno”.

Continuó remarcando “la mirada de Dios”, que está al comienzo de la Biblia, donde el Señor se fijó suavemente en la creación y ofrece al hombre la creación como un “precioso regalo para custodiar».

“El ser humano que es la cumbre de la creación era muy bueno, por lo tanto, tenemos que alabar, bendecir y glorificar dando gracias. Ahora bien, para que la acción de gracias sea sincera y honesta, tenemos que pasar a un propósito y compromiso” enfatizó monseñor Adolfo Canecin.

Puso de relieve que “toda la familia humana está enferma por el pecado”, por eso,  queremos “ponernos delante del Señor para que el Señor Jesús, que es el mismo de ayer, hoy y, para siempre, nos sane. Hoy como familia humana queremos traer la creación y ponerla delante del Señor”.

“Entre los pobres más abandonados y maltratados, está nuestra oprimida y devastada tierra, que «gime y sufre dolores de parto» (Rm 8,22)” dijo al hacer referencia a la carta encíclica “Laudato si” del santo padre francisco sobre el cuidado de la casa común

“La creación es gimiendo con gemidos inenarrables buscando ser liberada de la esclavitud a la cual fue sometida por el pecado” puntualizo.

Elevó una súplica e invito a los presemtes a extender las manos hacia el rio,  “en manos del Señor la realidad humana y la realidad del universo entero de este planeta tierra” en la presencia del Señor, porque, “está enferma nuestra casa común, esta enfermo nuestro planeta” subrayó.

“El planeta tierra, nuestra casa común, nuestra Ñanderoga Guazu (casa grande en guaraní) está enferma y, no tenemos otra casa, por eso, mientras habitamos tenemos que cuidarla, sanarla y curarla” puntualizó

Monseñor Adolfo Canecin hizo un llamado a “una conversión en la mente y el corazón”, tal como señala el Papa “hace falta entonces una conversión ecológica”, que implica: “Vivir la vocación de ser protectores de la obra de Dios”.

Uniéndose a las expresiones del Papa Francisco, también hizo referencia “calentamiento global” de las últimas décadas, por eso, “la falta de agua de nuestros ríos y esta sequía histórica del Río Paraná” al tiempo que remarcó que  “los seres humanos no solo hemos enfermado la tierra, sino que hemos enfermado el espacio que rodea la tierra, donde está la chatarra espacial”.

“Tenemos que hacer esa conversión ecológica por nuestro propio bien y por las propias generaciones, por nuestros mitaí y cuñataí (niños y niñas en guaraní), nuestros pequeñitos y tenemos que pensar en ellos y las generaciones que vendrán hasta el fin de los tiempos”.

Al finalizar la misa, invitó a todos los presentes a extender las manos hacia el río para orar juntos y dijo: “Señor, aquí estamos tus hijos, nos declaramos y nos reconocemos enfermos y pecadores. Hemos pecado mucho Señor y, como familia humana te hemos defraudado, nos hemos defraudado entre nosotros, tus proyectos, tus sueños y tus planes. Hoy aquí estamos Señor de nuevo, pidiendo que nos perdones para que haya fiesta en tu casa y tu perdón nos reivindique, sane y nos cure”.

“Levanta Señor a la familia humana, somos tu familia…mira Señor lo que nosotros los seres humanos estamos generando en nuestra casa grande…Señor, ten compasión de nosotros y regalarnos una nueva oportunidad, regalanos una verdadera conversión ecológica para que seamos auténticos guardianes, custodios de la Casa Común y de la vida humana” rezo.

Imploro “Señor regalanos una lluvia generosa, para que los ríos, las lagunas, los esteros, los aljibes, los pozos de agua, el Río Paraná y todos los ríos vuelvan al cauce normal”.-