Olympique de Marsella vs Paris Saint-Germain

Resumen y resultado

Messi y Sampaoli volvieron a verse las caras. El VAR le anuló un gol a cada equipo y el PSG jugó con 10 gran parte del segundo tiempo.

El Derby francés entre Olympique de Marsella y Paris Saint-Germain tuvo muchas emociones pero no goles y el equipo de Mauricio Pochettino, que terminó con 10 por la expulsión de Hakimi, continúa invicto y como único líder de la Ligue1, con 28 puntos a siete del Lens. La nota insólita fue el ingreso de un hincha a la cancha que logró acercarse hasta Lionel Messi e interrumpir un contraataque.

Una sola vez había jugado Messi en el Stade Velodrome de Marsella. El 11 de febrero de 2009 marcó de penal uno de los dos goles con los que Argentina venció amistosamente 2-0 a Francia. Pero fue su primera vez ante el Olympique de Marsella, rival al que nunca había enfrentado con el Barcelona, y el reencuentro con Jorge Sampaoli, exentrenador de la Selección Argentina, que fue lo único frío de la noche caliente del clásico.

​Leo sintió desde el primer minuto como nunca el clima hostil que caracteriza a los marselleses. Para los rivales, no hay pergaminos ni idolatrías. Cada vez que tomaba la pelota, una lluvia de silbidos descendía desde los cuatro costados del estadio, colmado con más de 60 mil hinchas locales. Y cada vez que se acercaba a patear un tiro de esquina, los agentes de seguridad tenían que redoblar esfuerzos para mantener erguida la red móvil que separa a la gente del campo de juego.

El mayor momento de tensión sucedió a los 27 minutos del segundo tiempo, cuando un hincha logró vulnerar la seguridad, se metió en el campo de juego y apareció por detrás del argentino, que tenía la pelota. El invasor lo tocó de atrás con un dedo sobre la espalda ante la sorpresa del 30 y de todos, intentó abrazarlo, le dijo algo al oído y el crack se lo alejó suavemente con una palmada en la espalda y esperó tranquilo el accionar de la gente de seguridad.

Lo advirtió el árbitro enseguida y por eso paró el partido cuando cayeron proyectiles, botellas de plástico y pelotitas de papel, tanto en el primer tiempo como en el segundo. Neymar también fue blanco de esas agresiones. El Derby francés en toda su dimensión, con un dato latente: Messi necesitaba dos goles para igualar la cantidad de goles oficiales que marcó Pelé en su carrera.

Hubo goles pero la primera etapa finalizó 0 a 0. El VAR anuló los festejos del PSG primero y el Marsella después, ambos por posición adelantada. El juego era de ida y vuelta, con cambios posicionales constantes de los de Sampaoli, que primero arrancó con una línea de tres pero ante la potencia del cuarteto ofensivo visitante (Messi-Neymar-Di María y Mbappé) obligó a jugar casi siempre con línea de cuatro.

Marsella intentó presionar bien arriba para explotar las deficiencias marcadas en los últimos partidos de la línea defensiva visitante, en el especial por el sector de Nuno Mendes. Y apostó a llegar al gol en los primeros diez minutos. Casi lo consigue pero cada respuesta del PSG también lo exponía en defensa.

Fue una primera etapa equilibrada en la que Messi tuvo una enorme chance de marcar a los 25 con un cabezazo que el arquero Pau López envió al córner. También a los 40 minutos, tras una buena combinación con Mbappé. La sociedad con el francés sigue aceitada. Solo faltó el gol de alguno de los dos en las ocasiones que generaron.

La expulsión de Hakimi (tras la revisión del VAR) a los 9 minutos del segundo tiempo complicó los planes del equipo de Mauricio Pochettino, que resignó la presencia de Angel Di María para que ingrese el alemán Thilo Kehrer. Mauro Icardi, en el banco otra vez tras el affaire con su esposa, se quedó sin esperanzas de entrar.

El PSG se replegó y apostó al contraataque y al talento y la individualidad de sus figuras. En eso estaba cuando se metió el hincha. Por su parte, la búsqueda del equipo de Jorge Sampaoli fue incesante pero falló en la definición, especialmente Konrad, que se perdió un gol increíble.