Feria del Libro: Osella brindó charla donde reseñó los antecedentes y circunstancias del retorno de la Democracia

En la conferencia, el Senador Provincial y ex Intendente hizo una reseña histórica y dio detalles de los hechos que condujeron a la convocatoria de elecciones generales donde resultó electo Presidente, Raúl Alfonsín. Ignacio Osella destacó que, si bien se recuperó la democracia, faltan recuperar muchas cosas más, como un país equitativo y republicano. Osella fue testigo directo de la primera reunión radical convocada por Alfonsín, luego de la rendición de Argentina en Malvinas.

El Licenciado Ignacio Osella estuvo en la Feria del Libro el jueves 7 de julio pasadas las 20 horas con la exposición charla, sobre: “La Recuperación de la Democracia Argentina”.

La tertulia despertó mucho interés, merced al estilo llano y claro que utilizó el Senador Provincial, quien sorprendió al revelar su participación en hechos de trascendencia histórica, como la primera reunión partidaria convocada por Raúl Alfonsín, después de la rendición de Argentina en Malvinas.

El actual funcionario provincial, Francisco Ignacio Osella, fue presentado por el Director de Prensa Alejandro Medina, quien leyó el extenso currículum del ex intendente de Goya, quien es Licenciado en Ciencias Políticas y vivió y estudió en su juventud en la ciudad de Buenos Aires.

La charla del ex jefe comunal tuvo un gran público y a su vez el desafío de poder explicarles a muchos jóvenes qué importancia revistió en su generación, la revista Humor, por ejemplo. Así también, hizo de docente al relatar la sucesión de dictadores cuyos nombres son desconocidos para los jóvenes de hoy.

El Senador Provincial inició su charla de esta manera: “Recuperamos la democracia, pero nos faltan recuperar muchas cosas más: un país equitativo, republicano. Un trabajo que parece que a los argentinos nos lleva tiempo. Trataré de relatarles lo que fueron años difíciles.

Al principio, en el ‘81, ‘82, años donde pusimos toda la pasión, toda la fuerza y ganas para recuperar la democracia. En aquel tiempo, por ahí los más jóvenes no entendían ese proceso. Pero veníamos de una etapa oscura. Difícil. Era realmente un momento clave en la historia y no sabíamos lo que verdaderamente iba a pasar con la República Argentina. Nunca pensamos que íbamos a tener casi 40 años de democracia normalmente.

Lo que ocurría es que se recuperaba la democracia luego de un golpe de Estado, pero duraba tres o cuatro años y se volvía a un golpe de Estado, y la verdad es que el trabajo de aquel tiempo de Alfonsín y de toda la clase dirigente en los momentos difíciles ha sido muy importante. Estuvo presente la oposición dando una mano.

Recuerdo los momentos de la Semana Santa del ‘87… Para entender esto debemos irnos al año 81. Veníamos de un Gobierno cuyo Presidente era el dictador Videla. En el año ’81, por el mes de marzo, se produce el recambio que los militares planteaban entre ellos: que el general Videla dejase la Presidencia de la Nación en un general llamado Eduardo Viola.

Se iba Martínez de Hoz. Fue un Ministro que hizo un enorme trabajo para la desindustrialización del país. Era un país donde la industria tenía un posicionamiento muy fuerte y con una apertura indiscriminada de un dólar bajo. Logró que se viniesen abajo una cantidad enorme de pequeñas y medianas industrias en el país.

Desde esa Presidencia de Viola empieza la decadencia del régimen militar que había tenido su apogeo con el mundial del ‘78. Era un régimen cívico militar, porque había civiles que habían apoyado y no eran pocos. En la etapa de Viola ese dólar bajo no se podía seguir manteniendo. Se produce una enorme devaluación y hay un salto inflacionario. Eso es lo que pasa. Nuevamente, devaluación; salto inflacionario. A su vez, en ese momento se empezó a dar la crisis de la deuda, que también nos pasa ahora, que no es solamente de la Argentina sino de toda América Latina. El Ministro de Economía Lorenzo Sigaut tuvo la frase de que “el que apuesta al dólar pierde”. El que apostó al dólar ganó. Es como que se repite cíclicamente en la historia argentina. Para entender ese tiempo, hay una película argentina “Plata dulce”, véanla, vale la pena. Es protagonizada por Federico Luppi y Julio de Grazia.

En el año ‘81 muere Ricardo Balbín, un dirigente que con errores y virtudes buscó la reconciliación nacional. Había estado preso durante dos años, durante el primer gobierno de Perón. Sin embargo, tuvo una actitud muy importante en ese momento, encontrándose con Perón, allá por el año 1972.

Cuando muere Balbín hubo una reacción popular: el entierro de Balbín. Movilizó una enorme cantidad de gente, en ese recorrido el pueblo salió a la calle y salió por primera vez.

Llega Galtieri y pone a Alemán como Ministro de Economía, quien tenía el mismo pensamiento de Martínez de Hoz. Se volvía a un retroceso. Lo cierto es que Argentina, y sobre todo el régimen militar, iniciaba una decadencia. En ese momento iba a terminar con lo que conocemos como la Guerra de Malvinas. Pero antes ya había un movimiento subterráneo y el 30 de marzo de 1982, dos días antes del 2 de abril, la CGT Brasil encabezada por Ubaldini, Rodríguez y otros, convocó a una movilización en la Plaza de Mayo y yo, como toda la juventud radical y la peronista, decidimos acompañar esa movilización de protesta en contra de la dictadura militar. Por supuesto, no llegamos a la plaza de Mayo. Yo llegué hasta el obelisco, había gases lacrimógenos de la policía. Fue una represión importante. Con un amigo nos encerramos en un baño de una cochería que había en la diagonal Norte porque los gases no te dejaban respirar, y pudimos salir después.

Dos días después, Galtieri y la República Argentina recuperaron las Malvinas. Con otros jóvenes radicales marchamos a plaza de Mayo porque se reivindicaban todas las cosas que habíamos dicho siempre: a partir del desarrollo industrial; de la necesidad de que la Argentina tenga una actitud independiente, y a su vez aprovechamos para manifestarnos en contra del régimen militar.

Las dos veces fui, fíjense el nivel de contradicción. Primero, contra el régimen militar y luego a favor de la toma de Malvinas, una forma de apoyar a la aventura de la dictadura. Recuperan Malvinas porque no tenían de dónde prenderse. Se había iniciado esa decadencia.

En ese momento la posición de Alfonsín fue contraria a la toma de Malvinas. La indignación nuestra fue enorme. No estábamos de acuerdo, y él nos decía que se estaba mandando a matar. Eso fue lo que ocurrió a una enorme cantidad de jóvenes. Más de 600 murieron en Malvinas. Me acuerdo que nos indignamos con Alfonsín. Realmente, para nosotros era casi imperdonable. Yo, y toda la juventud radical, nos anotamos como voluntarios en ese tiempo, porque estamos convencidos de que la recuperación de Malvinas era lo correcto.

Esa fue una guerra rara. Porque había un mundial de fútbol. Mientras mirábamos los partidos de fútbol de Argentina y festejábamos los goles, ocurría lo de Malvinas. Nuestros soldados estaban en una situación complicada. Muchos jóvenes de Corrientes”.

SI HUBIERAN GANADO

“¿Qué hubiera pasado si los militares ganaban la guerra? Nos hubiera costado mucho más recuperar la democracia. En la Argentina, los sentimientos eran absolutamente contradictorios en ese momento.

Por la asunción del Gobernador de Malvinas, Galtieri convocó a las fuerzas políticas, y todas van ahí. Estuvo Bittel, el presidente del consejo nacional justicialista, Carlos Contin. Ahí estuvo Luder, quien sería candidato a Presidente del PJ. Había sindicalistas muy cercanos que fueron para acompañar la asunción del Gobernador de Malvinas. De manera inteligente, había cooptado a los dirigentes. El único que no fue: Alfonsín”.

REVISTA HUMOR

“El 14 de junio se rinde el Ejército en Malvinas. A fin de mes sale la revista Humor. Esta maravillosa revista donde escribieron desde Sábato hasta grandes periodistas y escritores, era una revista que salía carísima, pero tenía una tirada de 1 millón de ejemplares y nos la prestábamos porque era la revista donde estaba la oposición al régimen militar. Era maravillosa esa revista. Verdaderos próceres de las letras argentinas escribían y tenían dos reportajes. A fin de junio le hacen un reportaje a Raúl Alfonsín, marcando su línea política, pegó fuertísimo. Era la revista de los jóvenes. Hoy Clarín no tira 1 millón de ejemplares. La revista Humor sale y Alfonsín nos convoca a una reunión. Yo era uno más de la militancia juvenil. Nos dice: “el 16 de julio, hacemos un acto en la Federación de Box”.

PRIMER ACTO

“El susto que teníamos nosotros era enorme. Ahí entran 1.500 personas, pero veníamos de una noche donde juntarnos, hacer un acto de 100 personas era muchísimo. Lo primero que se me ocurrió decirle al Gallego Vásquez fue: “esto no lo llenamos ni en pedo”, y él me dijo “vamos a esperar las sillas”.

Llega el 16 de julio y el estadio de la Federación de Box no solamente se llena, era el primer acto político. Había pasado un mes de la derrota de Malvinas y Alfonsín tomó la delantera. Se llena la Federación. Pero a su vez, toda la cuadra de la calle Boedo se llenó. Habrá habido diez mil personas. Teníamos que parar a la gente porque no podía entrar más. Las sillas desaparecieron.

Ese fue el camino de Alfonsín. Había sido candidato a presidente en una interna radical, pero fue precandidato en el año 72.

Viola es reemplazado por Bignone y luego realiza la convocatoria a elecciones. Ahí aparece Alfonsín en toda su dimensión”, dijo Osella en una parte de la extensa charla.