El renacimiento del pádel en la Argentina

Historia de un deporte que vuelve al primer plano

Evolución, infraestructura y una clase con un exnúmero uno para explicar la movida. Los motivos para entender su nueva época de oro.

Mirá hacia adelante cerrando los ojos. Viajá hasta 1990 con la imaginación. ¿Qué ves cuando no ves? Yo estoy haciendo ese ejercicio, y veo una cancha de pádel. Aquel deporte noventoso que explotó en la Argentina, como pasión y como negocio, llegó a captar la devoción de más de millones de deportistas amateurs.

Algunos se animan a decir que lo jugaban unos cinco millones de aficionados. Y hasta disfrutamos de leyendas que apiñaban multitudes, como Alejandro Lasaigues y Robby Gattiker, tal vez los mejores de la historia. Y de repente, en otro abrir y cerrar de ojos, la debacle.

No existe solamente una razón para explicar por qué el número de amantes del pádel decreció de cinco millones (mágicos) hasta apenas quinientos mil. Tal vez fueron las lesiones que producían los pisos de las viejas canchas de cemento, rodeadas de paredones. Seguramente, la superpoblación de opciones hizo que muchos clubes u oportunistas colapsaran económicamente. Y hasta la Federación Internacional de Tenis, dicen, se movió para que esa usina que se llevaba talentos dejara de “quitarle” adeptos. Sea cual fuere la razón, el furor se desvaneció. Y de repente, en un abrir y cerrar de ojos…

El pádel, otra vez en primer plano

Hoy en la Argentina dos millones de personas volvieron a darle potencia al pádel. Unas 4900 canchas contenidas dentro de 2600 clubes es la foto de cada fin de semana. De esas canchas, un diez por ciento ya cuentan con una alfombra de césped sintético que aleja la chance de lesiones, esas que se generaban en las viejas pistas. Un cinco por ciento de esos recintos tiene paredes de acrílico. Y, aunque aún hay mucho por hacer, la evolución es notoria. Y la masa acompaña.

Cuánto sale jugar al pádel

Las “palas”, paletas, en criollo, oscilan entre los seis mil y los sesenta mil pesos. Por cuatro mil pesos, en promedio, podés rentar una hora y media para pegarle a la pelotita. Y el combo ofrece una oferta genial: el plano social. De a cuatro, en la modalidad dobles, la diversión está garantizada.

Me fui hasta uno de los modernos complejos de pádel y me animé a tomar una clase con el exnúmero uno del ranking mundial, Ale Lasaigues. El resultado está en la entrevista. Vamos bien, ponele, como punto de partida. Pasen, vean y súmense a la movida…