Ermia, la mujer de los 115 bisnietos que festejó su primer siglo de vida

La abuela nació en un paraje de Bella Vista, pero vive desde hace mucho en San Roque. Trabajó en el campo y desde niña aprendió a sembrar y ordeñar. Hoy, juega a la lotería y le gusta disfrutar de la comida sin restricciones, tras haberse “retobado” contra su médico.

Cumplir años es siempre motivo de festejo, pero algunas circunstancias hacen que ese festejo sea aún más especial. Esto ocurrió en una localidad del interior de Corrientes, donde Ermia Florentín celebró sus primeros 100 años de vida. Lo hizo junto a sus seres queridos y con mucha alegría, un don que la caracteriza en el día a día, según comentaron sus allegados.

Ermia nació en el paraje Cebolla, de Bella Vista, también vivió en Chaco y ahora está asentada desde hace mucho tiempo en San Roque. Desde chiquita conoció el trabajo en el campo, sembrando batata, maíz y sabiendo ordeñar desde que era una niña. Se casó cuando tenía apenas 15 años. Su esposo, Ramírez, tenía 17. Desde ese momento estuvieron juntos hasta que enviudó hace más de 30 años.

Doña Ermia se siente cuidada y muy querida por su familia, a la que habría que buscarle un rótulo porque “numerosa” le queda muy chico. Tuvo 13 hijos, 52 nietos, 115 bisnietos y 29 tataranietos. “¿No será mucho?”, se preguntó entre risas, mientras dialogaba ayer con República de Corrientes.

Fue siempre ama de casa, pero poniéndole también el cuerpo al trabajo de campo con sus hermanos primero y con su esposo después. El hombre plantaba tabaco y ella apoyaba al pie del cañón, además de ocuparse del cuidado del hogar y de los hijos.

Cuenta hoy, con tono alegre y con entusiasmo, que se encuentra bien y contenta por haber festejado su cumple con parte de su familia, y por el día a día. Lejos de achicarse ante las adversidades, Ermia logró superar varios problemas de salud e incluso ahora se encuentra recuperándose, en tiempo récord.

De roble

Cuando tenía 91 sufrió un ACV. Con mucho tesón –don que la caracteriza, según sus seres queridos- volvió a caminar. Hace poco tuvo una caída, que derivó en una operación y de la cual también está saliendo airosa. “Ya se está empezando a mover por sus propios medios con la ayuda de un andador”, contó Dorita, su nuera. “¡Esta mujer es un roble!”, expresó al referirse a su suegra, no sin antes aclarar, en tono jocoso, que no estaba tratando de “acomodarse” con ella.

A raíz del problema de salud que tuvo hace casi una década, el médico le recomendó comer comida hervida y sin sal. A regañadientes, aceptó el consejo del profesional, pero lo cierto es que la obediencia le duró poco. “Se retobó”, contó su nuera mientras compartían la tarde en su casa de San Roque.

Para resolver el problema y ante la inflexibilidad de la paciente, volvieron al médico, quien terminó dándole vía libre con respecto a la alimentación. Es así que al día de hoy, a sus 100 años, la mujer come y disfruta de todo, sin restricciones, y gozando de un buen estado de salud que le permite seguir haciéndolo. Finalmente, les ganó la pulseada al doctor y a su propia familia.

Pasatiempos

La abuela tiene varios pasatiempos, pero se puede decir que el principal es la lotería, juego con el que se entretiene y divierte habitualmente, encontrando siempre algún compañero para poder hacerlo. Además, los domingos, “por ley”, son los días familiares, cuando se juntan a comer. “Somos como 10 o 12”, dijo doña Ermia, a lo que su nuera le respondió rápidamente: “Me parece que te estás quedando muy corta”, entre muchas risas.

“Somos una familia muy unida, el Señor es muy bondadoso y generoso con ella y con nosotros; primero por su edad, pero sobre todo por cómo está ella”, expresó Dorita. La mujer vive con una hija, y son dos de sus nietas las que se turnan para acompañarla en su casa.

Como no puede ser de otra manera, la mujer que cumplió un siglo de vida es muy popular en la zona. “Todo el mundo la conoce y es muy querida por los vecinos”. Su nuera agregó en este sentido que “nunca vi maldad ni egoísmo en ella, jamás la escuché hablar mal de otra persona”.

Destacan también su solidaridad, valor que la acompaña desde siempre. Cuentan que, cuando estaba en la chacra con su marido, se esforzaban por dar trabajo a las personas que lo necesitaban, regalándoles verduras y otros productos además de pagarles el día.

Si bien el miércoles, día de su cumpleaños, sopló las velitas y hubo un festejo íntimo, la fiesta principal está planificada para el 9 de octubre. No será en el club como estaba previsto porque tiene que recuperarse completamente de la operación, pero igualmente preparan una fiesta especial por los 100 años, mientras matan la ansiedad con alguna comida rica y, por supuesto, jugando a la lotería.