El Gobierno analiza recortar subsidios a la electricidad en invierno y al gas en verano

La medida fue adelantada por Daniel González, secretario coordinador de Minería y Energía en el marco del plan para ajustar más las subvenciones. El plan oficial para evitar el impacto de las facturas durante el invierno y la motosierra que se viene post elecciones

Daniel González, secretario coordinador de Minería y Energía, adelantó que el Gobierno estudia modificar los subsidios en las tarifas de energía para los hogares, como parte de un plan destinado a ajustar aún más las subvenciones. La propuesta contempla recortar total o parcialmente la asistencia al gas en verano y a la electricidad en invierno, cuando el consumo de cada servicio suele ser inferior. Así lo anticipó González el jueves durante una entrevista en el streaming Carajo.

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Esta definición generó interrogantes entre especialistas. Las preguntas clave giran en torno a la situación de los usuarios sin red de gas natural que emplean electricidad para calefaccionarse en los meses más fríos y al alcance de los recortes: si afectarán a todas las categorías residenciales o solo a los sectores de mayores ingresos.

En ámbitos oficiales reconocen que la medida no se adoptará en el corto plazo ni existe todavía una determinación concreta. “Son los principios sobre los que tendremos que ir optimizando el sistema”, explicaron. Esa sintonía fina forma parte de lo acordado con el Fondo Monetario Internacional (FMI) para hacer más sostenible el superávit fiscal.

Durante el primer semestre de 2024, el Gobierno aplicó un fuerte ajuste en los ingresos de las empresas transportistas y distribuidoras, luego de haber enfocado la “motosierra” en los subsidios en la segunda mitad de 2023.

González señaló que la gestión de Javier Milei atraviesa un escenario complejo: debe aumentar tarifas y enfrentar los cortes de luz originados por años de desinversión en la red. “La gente pagaba el 30% del costo de energía, ahora paga el 80%. Pero también hay que recomponer la ecuación económica de las compañías que la producen. Deben lograrse ambas cosas. El usuario afronta un mayor costo, pero ese día no mejora el servicio, porque requiere años”, explicó González.

Subrayó la necesidad de focalizar la asistencia: “¿Tiene sentido subsidiar el gas en verano? La verdad que no, porque el consumo es bajo. ¿Y la energía eléctrica en primavera y otoño? Quizá haya que subsidiarla a ciertos grupos. El 60% de los hogares argentinos recibe subsidio de energía eléctrica”.

En la charla, en la que participaron el ministro de Economía, Luis Caputo, y el presidente del Banco Central, Santiago Bausili, González expuso por qué el Gobierno no trasladó a las facturas finales el incremento del costo de la energía habitual en invierno. La prioridad fue evitar un impacto en los usuarios en los meses previos a las elecciones legislativas.

El subsidio estatal permite que los hogares de menores ingresos accedan a una tarifa reducida, componente de la factura junto con distribución, transporte e impuestos. Actualmente, los usuarios se agrupan en tres niveles: Nivel 1 (ingresos altos) abona el costo pleno; Nivel 2 (ingresos bajos); y Nivel 3 (ingresos medios). Estas categorías se determinan según los ingresos declarados frente a la Canasta Básica Total (CBT) publicada por el Indec. El Gobierno estableció que este invierno todos los usuarios cuenten con subsidios, incluidos los de ingresos altos.

González explicó la dinámica invernal: “El costo de energía sube mucho en invierno. El gas se incrementa por el consumo, pero también la electricidad, porque el gas barato usado para generar electricidad pasa a emplearse en hogares para calefacción. Así, queda menos gas disponible para generación eléctrica, lo que obliga a importar GNL o utilizar gasoil, que puede costar cinco veces más que el gas natural. Por eso el costo se incrementa de manera significativa. El subsidio no es total y no hemos conseguido trasladar al consumidor el 100% del costo”.

Hasta ahora, las subvenciones devengadas para el sector energético sumaron USD 1.842 millones, una baja interanual del 54%, según la consultora Economía y Energía. Este descenso fue posible gracias a la puesta en marcha del Gasoducto Perito Moreno (antes Néstor Kirchner), la baja de precios internacionales y el ajuste de los subsidios tarifarios.

La comparación con los seis años previos muestra la magnitud del ajuste. Entre enero y julio de 2019, el gasto en subsidios energéticos fue de USD 2.258 millones; en 2020, USD 3.123 millones; en 2021, USD 6.564 millones; en 2022, USD 7.914 millones debido a la guerra en Ucrania; en 2023, USD 6.564 millones; y en 2024, la cifra descendió a USD 4.031 millones.

La reducción de subsidios y la redefinición del esquema de asistencia figuran como los ejes de la estrategia energética oficial para el mediano plazo, en un contexto de fuertes restricciones fiscales.