La reducción de alícuotas repercute en lo inmediato en una baja de la recaudación, pero con el tiempo se recupera por ampliación de la base tributaria. Gobernadores piden por el Impuesto al Cheque.
Los negociadores del oficialismo elaboran alternativas para que los gobernadores de las provincias acepten perder fondos de coparticipación vía baja del Impuesto a las Ganancias de las empresas. El articulo incluido en la reforma laboral es extraño. Podría ser el eje de otra reforma, la tributaria, que el Gobierno está obligado a presentar a lo largo de 2026, según indican las metas del acuerdo firmado con el Fondo Monentario Intencionalidad (FMI). Pero el ministro Luis Caputo lo incluyó ahora.
Ese artículo genera mucho ruido con los gobernadores porque el contexto es de pérdida de recursos. En 2025 las provincias perdieron 6,5% de los recursos de transferencia automática. Si se retirara la rebaja, el oficialismo ya tendría garantizada la aprobación del proyecto de ley. Pero los libertarios insisten en mantenerla.
La rebaja de la alícuota sería del 35% al 31,5% en el caso de las empresas más grandes y del 31% al 27% para las firmas del segmento más chico. El costo fiscal de esa medida impactaría recién en 2027. El Impuesto a las Ganancias es de liquidación anual. En 2026 se paga el saldo de lo que quede de los anticipos del período fiscal 2025 y en 2026 se pagarán sobre los beneficios de este año.
Según estimó el titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), Nadín Argañaraz, la pérdida de recaudación inmediata por la caída de la alícuota sería equivalente a 0,22% del PBI, el 0,9% lo afrontará la Nación y el 0,13% las provincias.
Según estimó el titular del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), Nadín Argañaraz, la pérdida de recaudación inmediata por la caída de la alícuota sería equivalente a 0,22% del PBI, el 0,9% lo afrontará la Nación y el 0,13% las provincias.
Ahora bien, Argañaraz plantea que ante una rebaja de alícuotas se genera un efecto de mayor recaudación, en una segunda etapa, porque sube la base tributaria. Eso puede ocurrir porque más empresas pagan o porque la reducción del impuesto generó una mayor rentabilidad que se captura con la nueva alícuota más baja.
Tres escenarios posibles
Frente a ello, Argañaraz plantea tres posibles escenarios de la recaudación. Sostiene que el 0,22% del PBI de merma de recursos se tendría que compensar con un incremento del 10% real de las recaudación del tributo. En ese sentido, señala que podría ocurrir:
El escenario ideal, denominado 1, es que, en el propio 2027, las empresas, dada una suba de base imponible de Ganancias de 2026 a raíz de la baja de alícuotas, paguen un impuesto incremental igual a la pérdida derivada de la baja de alícuotas. En ese caso no pierden ni la Nación ni las Provincias.
El escenario 2 refleja el caso en el que baja la alícuotas no tiene efecto de recuperación en la recaudación. Es decir, se pierden todos los años 0,22% del PBI. Sería la hipótesis más pesimista.
En el escenario 3, considerado intermedio. En este caso, la recaudación baja al principio y luego se recupera a razón de 0,055 del PBI por año. En ese caso, en cuatro años, tanto Provincias como el Gobierno nacional recuperan lo perdido.
El reclamo de los gobernadores por el Impuesto al Cheque
Los gobernadores están reclamando como compensación que se coparticipe el Impuesto al Cheque, una medida que el propio presidente Javier Milei se niega a aplicar porque se trata de un gravamen que está en primera línea para ser borrado en una reforma tributaria futura.
El reclamo de las provincias, según dice Argañaraz, asume que el escenario que se genera es el segundo, es decir, que se pierde para siempre la recaudación, algo que es poco probable. No obstante, estima que habría que destina 14% de los ingresos de ese impuesto para compensar a las provincias. En ese caso, la Nación asumiría una pérdida de recursos de 0,22% del PBI para siempre.
Si se coparticipa el 14% del Impuesto al Cheque, el Gobierno Nacional podría recuperar 0,09% vía coparticipación pero le quedaría una pérdida de 0,13%, que se sumaría a los 0,09% de la reducción del Impuesto a las Ganancias.

















