El mandatario reveló que su enviado Steve Witkoff y su yerno Jared Kushner condujeron las conversaciones el domingo por la noche, mientras Teherán evitó confirmar los anuncios del presidente estadounidense
El presidente estadounidense Donald Trump afirmó el lunes que existen “puntos de acuerdo importantes” en las conversaciones con Irán, pero dejó en claro cuál es la condición innegociable de Washington: Teherán debe abandonar sus ambiciones nucleares y entregar sus reservas de uranio enriquecido. “No queremos enriquecimiento, pero también queremos el uranio enriquecido”, dijo Trump a los periodistas.
Y fue aún más directo sobre el escenario alternativo: si las conversaciones fracasan, Estados Unidos “simplemente seguirá bombardeando con todo el corazón”, según sus palabras textuales.
En sus declaraciones, Trump fue más lejos aún al afirmar que el “cambio de régimen” en Irán es un hecho consumado, dado que tantos altos funcionarios han sido eliminados durante el conflicto que se ha producido “automáticamente”.
“Hemos eliminado al liderazgo en la fase uno, fase dos, y en gran medida la fase tres”, dijo el mandatario, en una referencia velada a los sucesivos golpes militares que han diezmado la cúpula del régimen iraní desde el inicio de la guerra.
Trump describió a sus interlocutores iraníes como personas “muy razonables” y elogió a la presidenta de Venezuela Delcy Rodríguez como modelo del tipo de líder que espera encontrar también en Irán, en un comentario que mostró su visión sobre cómo debería lucir un eventual gobierno post-conflicto en Teherán.
Trump reveló que su enviado especial para Medio Oriente, Steve Witkoff, y su yerno Jared Kushner condujeron las conversaciones con representantes iraníes el domingo por la noche. Dejó en claro, sin embargo, que los diálogos no involucran al nuevo líder supremo, el ayatolá Mojtaba Khamenei, sino una persona que describió como un líder iraní “respetado” y de “más alto nivel”, aunque se abstuvo de revelar su identidad.
Las declaraciones contrastan frontalmente con la versión de Teherán: la agencia Mehr, citando al Ministerio de Relaciones Exteriores iraní, negó categóricamente que hubiera negociación alguna con Washington, calificando el anuncio de Trump como una maniobra para “reducir los precios de la energía”.
No obstante, en declaraciones anteriores a la AFP, el mandatario se mostró optimista: “Todo anda muy bien”, dijo escuetamente cuando se le preguntó sobre el estado de las negociaciones.
Horas antes, Trump había anunciado en Truth Social que ordenó al Departamento de Guerra posponer todos los ataques militares contra la infraestructura energética iraní por cinco días, condicionados al éxito de los diálogos en curso.

El programa nuclear iraní ha sido durante años uno de los principales puntos de fricción entre Teherán y Occidente, y su inclusión en las conversaciones sugiere que Washington busca aprovechar el contexto bélico para avanzar en una agenda más amplia que la mera resolución del conflicto inmediato.
El anuncio se produce en el momento de mayor tensión del conflicto, que cumple su cuarta semana desde que Estados Unidos e Israel comenzaron a bombardear Irán el 28 de febrero y ha dejado ya más de 2.000 muertos. Solo horas antes de la pausa, la Guardia Revolucionaria iraní había prometido atacar centrales eléctricas que abastecen bases estadounidenses en la región, mientras el Consejo de Defensa de Irán advertía que minaría todo el golfo Pérsico ante cualquier intento de atacar sus costas o islas. Israel, por su parte, anunció el inicio de una nueva ola de ataques a gran escala contra infraestructura del régimen iraní en Teherán, subrayando que los aliados no necesariamente actúan de manera coordinada en sus operaciones militares.
Los mercados respondieron con alivio a las declaraciones de Trump. Wall Street abría con ganancias superiores al 1,4%, con el S&P 500 en 6.596 puntos y el Nasdaq avanzando un 1,6%. El petróleo, que había superado los 113 dólares por barril durante la jornada —casi un 55% más desde el inicio del conflicto—, se desplomaba cerca de un 10%, con el Brent cayendo hacia los 96 dólares. “Los mercados están escuchando lo que realmente querían escuchar: alguna señal de que las hostilidades iban a tomar un descanso”, sintetizó Steve Sosnick, de Interactive Brokers, aunque advirtió que la durabilidad del rebote dependerá de si los buques comienzan a transitar nuevamente por el estrecho de Ormuz, cuyo tráfico cayó un 95% desde el inicio de la guerra.

















