Radiografía del comercio en Corrientes

Cierres, “mutación” de rubros y alquileres de hasta $8 millones

El comercio de Corrientes atravesó una transformación silenciosa pero profunda. Lo que antes era un conglomerado de locales con mínima disponibilidad, se transformó en un mercado de oferta alta, donde el tiempo de espera para alquilar se estira y el comerciante debió buscar otros rubros para no caer del sistema.

Corrientes no fue ajena a la crisis económica que vive todo el país y una forma de percibir este contexto es el centro de la Capital, donde a simple vista se observaron persianas bajas y carteles inmobiliarios con la leyenda “se alquila”.

Lo que reflejaron las calles, en la economía y la disponibilidad de locales comerciales en la ciudad se pudo contrastar con un estudio realizado por la Asociación de la Producción, Industria y Comercio de Corrientes (Apicc) que data de 2021. Aunque cumplió 5 años, se trata de una referencia para ver el presente.

Una visión del pasado que repercute en el presente

En 2021, el ejecutivo de la Apicc Carlos Alberto Vasallo realizó un relevamiento donde determinó un universo de 7.400 comercios, donde el 88% eran emprendimientos de un solo local.

Ese “comerciante de barrio” o “dueño único” siempre fue eslabón más frágil de la cadena.

Augusto Massochi, actual presidente de la Apicc, habló con El Litoral y reconoció que la muerte del ingeniero en 2025 dejó un vacío estadístico, pero siempre la calle habló por sí sola.

“Tras el fallecimiento del ingeniero no se volvió a hacer un relevamiento detallado y lo que vemos con la crisis es que se abren y se cierran negocios”, afirmó Massochi.

Además, agregó que la situación no se limitó a calle Junín, considerada un punto caliente en el comercio de la ciudad: “En las calles laterales y otras arterias se ven más locales cerrados”.

Para el directivo, “el panorama está cambiando por los incrementos de los costos de alquiler”, siendo este uno de los factores determinantes y que hilaron este informe.

La “mutación” comercial: el rubro único ya no alcanza

Uno de los puntos más críticos que surgió del informe es la pérdida de identidad del comercio tradicional. Vender solo ropa o solo artículos de limpieza quedó en el pasado; se trata de sobrevivir.

Carlos Quiñones, de la inmobiliaria Método, relató a este medio casos de reconversión forzada: “Tengo un locatario que agregó otros rubros para poder subsistir porque con el que tenía no podía seguir”.

Ese vendedor “estaba entre analizar cerrar o reconfigurar”, y agregó que en este escenario vive mucha gente. “Lo está haciendo la mayoría; otros manifiestan que por la baja de ventas y los costos altos no pueden continuar”, argumentó Quiñones con respecto a la situación.

A este testimonio se suman casos puntuales que El Litoral cubrió como el cierre de la sede de la Farmacia Bancaria Ameb, ubicada sobre calle 9 de Julio, entre San Juan y Mendoza. Se trata de una empresa fundada en 1986 que supo lograr convenios y ganar cientos de afiliados tanto en Chaco como Corrientes. A principios de abril se confirmó el cierre de su sede en nuestra ciudad.

Otro caso de relevancia fue el cierre de la cadena Zoom, cuya local se ubicaba en calle Junín, entre Salta y Buenos Aires. Este medio intentó conectar con representantes de la firma pero solo se encontró con las persianas bajas y estantes vacios en un local comercial de gran tamaño.

El mercado inmobiliario: del “no hay lugar” a la negociación agresiva

Si algo caracterizaba al centro correntino años atrás era la nula disponibilidad sobre la peatonal Junín. En la actualidad observamos un escenario opuesto.

Rolando Seoane, de Seoane Riera y Cia marcó un antes y un después a partir de este año: “Consideramos que está habiendo un aumento de oferta por los cierres de locales que se empezaron a sentir desde febrero o marzo; fue bastante significativo”.

El agente inmobiliario agregó que “a diferencia de años anteriores, notamos que es mucho más difícil concretar un alquiler de este tipo”, lo que brindó un panorama de lo que viven estos últimos meses.

Con los costos actuales, el comportamiento de los potenciales locatarios cambió: “Los clientes hacen muchas más averiguaciones y análisis de números antes de tomar la decisión”.

Esta cautela del inquilino impactó directamente en los tiempos en que se alquila un local. Según Quiñones “hoy estamos en el orden de tres meses para alquilar un local”.

Este dato contrasta con lo que se vivía en otros momentos, pues “antes era mucho más rápido, solía tardar un mes o mes y medio, pero ahora ese plazo puede llegar a cuatro meses”.

¿Inflación o falta de ventas? El dilema del cierre

Aunque la desaceleración inflacionaria pareció ser un alivio, los entrevistados adviertieron que el problema de fondo es la recesión y el costo operativo total. Facturas de electricidad, impuestos, salarios de empleados y otras erogaciones obligadas fueron mencionadas.

Por otra parte, Seoane desmitificó que el valor del contrato sea el único culpable: “La disminución de la inflación ayudó a armar proyecciones: hoy trabajamos con reajustes trimestrales del 6% o 7%, que a comparación de lo que veníamos trabajando no es significativo”.

De esta manera, Rolando se animó a dar un diagnóstico de la situación. “No creo que eso -costo del contrato- genere la toma de decisión de cerrar, ya que el problema va por la disminución de ventas y los costos en líneas generales, que hacen difícil mantener un negocio abierto”.

Ante esto, los propietarios tuvieron que bajar las pretensiones para no tener el local vacío, lo cual significa un costo mayor por mantenimiento e impuestos: “Los propietarios analizan la situación y saben dónde está parado el mercado”, dijo y subrayó: “El mercado es el que regula esto: oferta y demanda”.

Y luego agregó que los propietarios también son cuidadosos pues “buscan una persona que sea estable, que quiera avanzar a largo plazo y dé seguridad en los pagos y el cuidado del inmueble”.

Lo que cuesta emprender
Con los datos aportados por los entrevistados, El Litoral investigó los costos de alquileres en el centro de la ciudad de Corrientes. Se consideró la cercanía del local comercial a la calle Junín, pues esta arteria es siempre fue el punto caliente del comercio correntino. Un local que ubicado a metros, sobre calle Salta, tiene un valor de $700.000.

La diferencia es contundente, pues se encontró un local comercial sobre calle 9 de Julio al 1.200, donde un local de 26 m2 tiene un costo de $500.000. Otra oferta sobre la misma calle pero al 1.400, mostró un local en planta alta a $250.000. En las referencias anteriores se tuvo en cuenta la lejanía con la arteria principal y en el segundo caso, estar en un primer piso hace difícil el acceso del público.

En el otro extremo se encontró un local sobre calle Hipólito Yrigoyen al 1.300 por $800.000, con vidriera a la calle y dos pisos. Aunque es una arteria paralela a Junín, el precio marca un claro punto de cómo varían los costos.

Entonces, a un alquiler promedio de $500.000 en el centro de la ciudad se le debe sumar otros costos como los servicios básicos (electricidad y agua), el acceso a internet es fundamental para cualquier emprendimiento. No olvidamos las tasas y contribuciones municipales y el salario del personal, necesarios para el funcionamiento del local.

Por otro lado, el local comercial más barato sobre la peatonal mostró un costo de $2.500.000 mensual, ubicado sobre Junín casi Mendoza. En tanto que en la esquina de Junín y Córdoba, un propietario pidió $8.000.000 por mes para alquilar. En estos casos, quienes deseen emprender en este sector deben contar con una gran rotación de mercadería o generar ventas de gran volumen.

Perspectivas: ¿Optimismo o tendencia a la baja?
Tras tomar dos perspectivas de agentes inmobiliarios, se notó una grieta en las expectativas de quienes operan en el mercado día a día.

Carlos Quiñones vió un panorama cuesta arriba: “Por el momento no veo mayores cambios. Era más optimista al comienzo, pero ahora veo que muchas empresas cierran o largan gente”,

Y finalizó:”No veo que cambie mucho, para mí va a seguir en baja, es una tendencia”.

Por el contrario, Rolando Seoane observó en este proceso un “sinceramiento” necesario: “Consideramos que los cambios en el sector inmobiliario fueron muy positivos. Es un proceso de sinceramiento de la economía”.

Desde su óptica, “el objetivo a largo plazo ayudaría mucho al sector, como lo fue el año pasado con la aparición del crédito hipotecario y la idea de volver a la vivienda propia”.