Una yaguareté fue perseguida por pecaríes
Una publicacion en redes sociales muestra al gran felino refugiado entre las ramas de un árbol fuera del alcance de sus perseguidores. Una escena que de no grabarse, sería difícil de creer.
Una escena anecdótica fue registrada en Rincón del Socorro, en cercanías a Mercedes, durante el lunes cuando una hembra de yaguareté tuvo que refugiarse en un árbol tras ser perseguida.
En un video compartido por la cuenta de Estancia Rincón del Socorro, ubicada en los Esteros del Iberá, se muestra como una piara de pecaríes persigue a una hembra de yaguareté, obligandola a subir a un árbol para refugiarse.
Depredador perseguido
Un grupo de pecaríes, que por lo general tienen el rol de presa, aprovecharon su superioridad numérica para arrinconar a uno de los depredadores más grandes del NEA.
La yaguareté permaneció refugiada entre las ramas por varias horas hasta que pudo huir de esa situación, afirman desde la administración de la estancia.

Y aunque se trate de un momento inusual, donde la presa persigue a su depredador, es una situación que años antes parecía imposible, pues este tipo de interacción es producto de un gran esfuerzo en la reintroducción de la especie en Iberá.
Debemos recordar que este animal está siendo reintroducido despues de varios años sin ser vista, producto de la caza indiscriminada.
Población en crecimiento e importancia del yaguareté
Según la Fundación Rewilding Argentina, para abril de 2026 se contabilizaban 50 ejemplares de yaguaretés silvestres en el Iberá, siendo que esto empezó con la liberación de tres hembras.
La importancia de incorporar a este animal en el Iberá es porque se trata de el depredador tope de su ecosistema. Su presencia equilibra el mismo y reacondiciona los ciclos naturales del habitat.
Por otro lado, la fundación junto al gobierno de Corrientes capacita a la población cercana a los Esteros y enseña a que se puede convivir con las diferentes especies que habitan en los esteros, apostando al ecoturismo y desarrollando puestos de trabajo que ponderan la diversidad de la flora y fauna que alberga.
Desde Rewilding destacan que esta es la primera generación en más de 70 años en volver a coexistir con las especies del Iberá.

















