“La proyección es que llueva un poco más y que las temperaturas sean mayores también”
La ingeniera Carolina Fernández López, del INTA Bella Vista, doctora en Recursos Naturales y observadora meteorológica, explica la complejidad del fenómeno climático de El Niño mediante una analogía familiar, donde los índices globales actúan como hermanos mayores que influyen en el comportamiento de factores locales más pequeños.
El propósito es concientizar a los productores agropecuarios y a la población de Corrientes sobre la necesidad de adaptarse y prepararse ante pronósticos que indican lluvias superiores a lo normal, diferenciando entre eventos puntuales de tormenta y la persistencia de las precipitaciones.
Fernández López subraya la importancia de basarse en datos históricos y fuentes oficiales para reducir la incertidumbre, destacando que, aunque la ciencia no puede frenar estos ciclos naturales, la gestión de la información permite mitigar su impacto socioeconómico en la región.
La profesional advirtió:
“Entre octubre y diciembre, que llueva 500 mm es habitual para nuestra zona, la proyección, se espera que sobre esos, es que llueva un poco más, así que tendremos lluvia dentro de lo habitual, un poco más y las temperaturas también.
La proyección nos está diciendo que muy probablemente sean las medias un poco superior a lo habitual, así que a prepararse para la humedad, para la temperatura y para los mosquitos.
Por eso también este trabajo es integral, o sea, es en el campo, es en la ciudad, son los entes que ayudan a las personas a socorrer y también los entes de salud pública, por supuesto.
Nosotros, a partir del mes de julio, iniciamos una serie de charlas en varios municipios y se siguen replicando. Empezando con este análisis más en detalle, de fenómenos anteriores y cómo se está formando este año el niño.-
Y ahora también intensificando lo que sea el trabajo con SENASA y con los organismos más locales para poder lograr no solo que la parte de infraestructura estén previendo desde los municipios, sino también en el campo y con el posible trabajo de acción social que ataque a ver si se produce como en el 97 98 donde tuvimos el 40 el 60% de la provincia cubierta por agua sobre el nivel normal que es del 40%”.-
El fenómeno El Niño es un índice climático que se origina en el Océano Pacífico Central y debe su nombre a que sus manifestaciones históricas solían ser más evidentes hacia la época de Navidad. Modifica el clima a nivel mundial, provocando que en ciertas regiones aumenten las precipitaciones y en otras disminuyan.
Naturaleza y comportamiento del fenómeno
Analogía familiar: La agrónoma Carolina
Fernández López lo describe como el “hermano mayor” de una familia de índices climáticos; cuando este índice dominante es neutro o débil, cobran mayor relevancia otros factores locales o regionales (“hermanos menores” o “primos revoltosos”) que pueden intensificar o atenuar sus efectos en cada territorio.
Frecuencia y probabilidades: Aunque la literatura climática indica que se repite cada 5 a 7 años, los registros históricos guardados desde 1950 muestran un total de 28 años con El Niño, 27 con La Niña y 29 neutros. Esto significa que, en el Litoral argentino, existe aproximadamente un tercio de probabilidad de ocurrencia para cualquiera de los tres escenarios.
Impacto en Corrientes y la región
Lluvias y temperatura: Para la zona de Corrientes, El Niño genera un incremento en la cantidad de días con lluvia y acumulados superiores al promedio habitual (el cual ronda los 500 mm entre octubre y diciembre). Sin embargo, esto no se traduce necesariamente en una mayor cantidad de eventos de tormenta severa, ya que estas dependen de dinámicas puntuales. Además, se proyectan temperaturas medias superiores a lo normal, aumentando la humedad y la proliferación de mosquitos.
Antecedentes históricos: En Corrientes se recuerdan episodios de El Niño muy intensos en los períodos 1982-1983 y 1997-1998; este último llegó a anegar entre el 40% y el 60% del territorio provincial. En contraste, el evento de 2015-2016 también fue catalogado de gran magnitud a nivel general, pero pasó casi desapercibido en la provincia al distribuirse el exceso de agua a lo largo de varios meses.
Estrategias de prevención y adaptación
Al no poder detenerse el fenómeno, el trabajo conjunto del INTA y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) se enfoca en la adaptación y mitigación de daños:
Sector agropecuario: Se aconseja a los productores reducir el stock de ganado, reservar potreros con mejores pasturas y ajustar el calendario de siembra y la preparación de suelos.
Sector público y urbano: Se realizan articulaciones entre municipios, SENASA y entidades de salud pública para prever obras de infraestructura, asistencia social y control de enfermedades.
Sobre la elaboración y el uso de los pronósticos climáticos, los aspectos centrales expuestos por las fuentes destacan los siguientes puntos:
Escalas de tiempo e incertidumbre
Corto plazo (24 a 48 horas): Son los pronósticos con mayor nivel de ajuste y precisión para eventos puntuales o diarios.
Mediano y largo plazo: Permiten identificar la formación de tendencias globales o índices generales (como El Niño desde varios meses antes). Sin embargo, a mayor plazo aumenta la incertidumbre respecto a cómo y con qué intensidad se manifestará la lluvia o la sequía en cada localidad específica.
Instituciones y roles profesionales
Servicio Meteorológico Nacional (SMN): Es el organismo responsable del seguimiento día a día y momento a momento de las condiciones meteorológicas y de la emisión de avisos y alertas.
INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria): Cuenta con pronosticadores y meteorólogos de referencia en sedes como Castelar y Bariloche. Los equipos técnicos e ingenieros agrónomos de las estaciones experimentales locales se encargan de transmitir y adaptar esta información técnica para el productor.
Fuentes confiables: Se remarca la importancia de acudir a profesionales formados en meteorología y análisis climático frente a aficionados o idóneos.
La importancia de las bases de datos históricas
Períodos de análisis: Para estudiar el clima de una región se requieren series de datos de al menos 30 años; entidades como la Experimental de INTA Bella Vista poseen registros históricos de hasta 100 años.
Contextualización de titulares: Los datos históricos sirven para comparar y evaluar alertas sensacionalistas. Por ejemplo, si se pronostica un acumulado de 600 mm entre octubre y diciembre, la serie histórica muestra que lo habitual para ese trimestre ronda los 500 mm, por lo que el incremento no resulta desmedido al distribuirse en tres meses. Asimismo, permiten conocer los valores máximos y mínimos registrados en eventos anteriores para saber qué esperar.
Pronóstico para la prevención y la adaptación
Dado que los eventos climáticos no se pueden detener, la información meteorológica busca ser una herramienta preventiva:
En el sector agropecuario: Permite tomar medidas de manejo anticipadas, tales como ajustar el stock de ganado, reservar potreros con las mejores pasturas y acomodar las fechas de siembra y la preparación de suelos.
En el sector urbano y público: Facilita la articulación previa entre municipios, salud pública y otros organismos para prever obras de infraestructura, asistencia social y medidas de control sanitario.
El impacto del fenómeno El Niño en los productores agropecuarios abarca desde el conocimiento empírico del campo hasta las recomendaciones de manejo para la prevención:
Memoria histórica y conocimiento del terreno
Experiencia acumulada: Los productores guardan en la memoria los efectos de eventos pasados de gran magnitud (como los de 1982-1983 o 1997-1998), ya sea por vivencia propia o por transmisión de sus padres.
Manejo del espacio: Este conocimiento tradicional les permite saber de antemano qué sectores del campo son más altos y aptos para resguardar el ganado o los cultivos en caso de anegamientos.
Medidas de adaptación y recomendación técnica
Dado que las condiciones climáticas no se pueden detener, desde el INTA se busca acercar pronósticos ajustados para que los productores adapten sus prácticas y reduzcan el impacto:
Manejo ganadero: Se aconseja reducir el stock de ganado e identificar y reservar los potreros con las mejores pasturas para afrontar momentos críticos.
Manejo agrícola: Se recomienda ajustar el calendario de siembra y organizar la preparación de los suelos en función de la evolución de las lluvias.
Articulación institucional
Para complementar el trabajo predial, se coordinan acciones entre el INTA, SENASA, municipios y organismos locales con el fin de prevenir problemas de infraestructura en el ámbito rural y atender aspectos sanitarios.
Las sequías y eventos de déficit hídrico en la región están habitualmente asociados al fenómeno de La Niña o a la interacción de otros índices climáticos regionales cuando los eventos principales son débiles. De acuerdo con las series históricas de datos, en la región del Litoral argentino existe un tercio de probabilidad matemática de atravesar períodos de sequía, al igual que ocurre con los eventos neutros o de exceso de agua.
Dado que los fenómenos climáticos no se pueden detener, la preparación ante la sequía se basa en la prevención y la adaptación predial para atravesar el período con el menor impacto posible:
Medidas clave de preparación predial
Reducción del stock ganadero: Se aconseja ajustar la cantidad de ganado con anticipación para no sobrecargar el campo cuando disminuya la disponibilidad de alimento.
Reserva de potreros: Es fundamental identificar y guardar los potreros que posean las mejores pasturas, reservándolos para los momentos más críticos del déficit de agua.
Planificación agrícola y de suelos: Recomiendan reorganizar y acomodar oportunamente los calendarios de siembra, así como la preparación de los suelos.
Conocimiento histórico del terreno: El productor utiliza la memoria histórica propia o familiar sobre sequías pasadas para reconocer qué sectores del campo son más aptos y responder de manera eficiente.
El seguimiento momento a momento que realiza el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) en coordinación con el INTA permite anticipar la evolución del déficit hídrico y ajustar estas recomendaciones técnicas a tiempo.
Los datos históricos meteorológicos son la herramienta fundamental para entender las variaciones del clima y evaluar con objetividad los pronósticos actuales.
Extensión de los registros y probabilidad matemática
Series de tiempo para el análisis: Para definir y analizar el clima de una región se requiere estudiar períodos de al menos 30 años. La Estación Experimental del INTA Bella Vista cuenta con una base de datos histórica de hasta 100 años, fruto del trabajo de sistematización de técnicos y profesionales.
Regularidad de los eventos: Aunque la literatura climática indica que El Niño se repite cada 5 a 7 años, las mediciones continuas realizadas desde 1950 contabilizan 28 años con El Niño, 27 con La Niña y 29 neutrales. En el Litoral argentino, estos números otorgan una probabilidad matemática equitativa de un tercio (1/3) para cada uno de los tres escenarios.
Contextualización de alertas y pronósticos
Valores de referencia: Los datos acumulados permiten poner en perspectiva los titulares de noticias. Por ejemplo, en la zona es habitual registrar acumulados cercanos a los 500 mm entre octubre y diciembre (con más de 100 mm por mes). Por ello, un pronóstico de 600 mm para dicho trimestre representa un aumento moderado al distribuirse en tres meses.
Registro de eventos extremos
Máximos registrados (1997-1998): En este período —el de mayor precipitación registrado en Bella Vista— llovieron 800 mm y el agua llegó a anegar entre el 40% y el 60% del territorio provincial por encima del nivel normal.
Precipitaciones distribuidas (2015-2016): En este evento se registraron 400 mm por encima de lo normal, pero al repartirse a lo largo de varios meses la situación pasó prácticamente desapercibida en la provincia.

















