El canciller ejerció el derecho a réplica después de que Andy Burnham defendiera la posición británica sobre el archipiélago. La Argentina exigió detener las decisiones unilaterales y reanudar las negociaciones por la soberanía.
La disputa por las Islas Malvinas irrumpió con fuerza en la Asamblea General de las Naciones Unidas después de que el primer ministro británico, Andy Burnham, reivindicara el dominio del Reino Unido sobre el archipiélago y recibiera una inmediata respuesta argentina.
El canciller Pablo Quirno solicitó formalmente ejercer el derecho a réplica y utilizó su intervención para ratificar los derechos soberanos de la Argentina, reclamar el cumplimiento de las resoluciones de la ONU y exigir que Londres regrese a la mesa de negociaciones.
El cruce diplomático se produjo en Nueva York, durante la primera jornada de debates de la 81.ª Asamblea General, y antecedió al discurso del presidente Javier Milei ante el organismo internacional.
La provocación del primer ministro británico
Burnham incluyó una referencia directa a las Malvinas durante su exposición. El dirigente laborista aseguró que el Reino Unido permanecerá firme frente a cualquier amenaza contra el derecho de sus territorios a continuar siendo británicos.
La mención resultó especialmente significativa porque los sucesivos gobiernos de Londres suelen evitar discutir la soberanía del archipiélago en ámbitos internacionales y rechazan los llamados de la ONU a mantener negociaciones bilaterales con la Argentina.
Ante esas declaraciones, el equipo diplomático argentino pidió inmediatamente la palabra. La condición de Burnham como jefe de Gobierno habilitó el mecanismo de réplica previsto por las Naciones Unidas.
Quirno habló durante casi tres minutos, acompañado por el representante argentino ante la ONU, Francisco Tropepi, y con integrantes de la delegación británica presentes en el recinto.
La respuesta argentina
El canciller comenzó su intervención recordando que las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sándwich del Sur y los espacios marítimos circundantes forman parte del territorio nacional argentino.
También sostuvo que el Reino Unido mantiene una ocupación ilegal desde enero de 1833, cuando fuerzas británicas expulsaron a las autoridades y a la población argentina establecidas en las islas para reemplazarlas por súbditos de la Corona.
Quirno remarcó que aquella acción militar se produjo en tiempos de paz y fue contraria al derecho internacional vigente. Además, recordó que la Argentina nunca aceptó la ocupación y formuló protestas diplomáticas desde el primer momento.
La posición argentina, explicó, no constituye una interpretación unilateral. La Resolución 2065 de la Asamblea General de la ONU reconoció formalmente la existencia de una disputa de soberanía entre ambos países y los instó a encontrar una solución pacífica mediante negociaciones bilaterales.
El Comité Especial de Descolonización volvió a pronunciarse en ese sentido durante junio y renovó el llamado para que Buenos Aires y Londres retomen el diálogo.
Reclamo por la explotación de recursos
La respuesta de Quirno también apuntó contra las decisiones adoptadas unilateralmente por el Reino Unido en las aguas que rodean las islas.
En las últimas semanas, Londres prorrogó licencias hidrocarburíferas y respaldó nuevos movimientos empresariales vinculados con la explotación petrolera en la cuenca norte de Malvinas, sin autorización de las autoridades argentinas.
El canciller recordó que la Resolución 31/49 de la ONU exhorta a las dos partes a abstenerse de introducir modificaciones unilaterales mientras la controversia permanezca pendiente de resolución.
Por ese motivo, exigió al Reino Unido que cese las actividades contrarias al derecho internacional y cumpla con sus obligaciones dentro del proceso de descolonización.
El Gobierno de Milei ya presentó una protesta formal por la extensión de las licencias petroleras y avanzó con sanciones contra las compañías involucradas. También envió al Congreso el proyecto de Ley de Defensa de la Soberanía Nacional, que busca endurecer las penas contra quienes exploten recursos naturales argentinos sin autorización.
La Argentina volvió a ofrecer diálogo
A diferencia del tono utilizado por Burnham, Quirno ratificó que la Argentina continuará buscando una solución diplomática y pacífica.
El canciller manifestó la plena disposición del Gobierno nacional para reanudar negociaciones bilaterales sustantivas y resolver una controversia reconocida por la comunidad internacional.
El episodio adquirió una relevancia adicional porque fue la primera vez en muchos años que un primer ministro británico mencionó expresamente la cuestión Malvinas ante la Asamblea General.
Según explicó posteriormente Quirno, la estrategia histórica de Londres consistió en ignorar el reclamo argentino y evitar responder los llamados de las Naciones Unidas. La intervención de Burnham demostró que la ofensiva diplomática emprendida por el Gobierno logró volver a instalar el conflicto en la agenda internacional.
El canciller cerró su respuesta con una definición contundente: “Por historia y por derecho, las Malvinas son argentinas”.

















