Se confirmó el estadio de la revancha entre Boca y Vasco da Gama

El Tribunal Superior de Justicia de Brasil desestimó el último recurso y confirmó la sede para la revancha entre Vasco da Gama y Boca.

La larga controversia judicial que amenazaba con alterar la logística de las semifinales de la Copa Sudamericana llegó a su punto final. El Tribunal Superior de Justicia de Brasil no hizo lugar al último planteo presentado por el consorcio administrador integrado por Flamengo y Fluminense, dejando firme la ratificación del emblemático Estadio Jornalista Mário Filho (Maracaná) como el escenario oficial para el choque de vuelta entre Vasco da Gama y Boca Juniors, programado para el próximo martes 20 de octubre.

Esta resolución de la máxima instancia judicial se conoció tras el intento de los dos colosos cariocas por revertir el fallo inicial dictado por la Justicia de Río de Janeiro a favor del conjunto Cruzmaltino. En su apelación, la representación del consorcio Fla-Flu argumentaba que permitir el uso del recinto a otra institución sentaba un precedente riesgoso que podía habilitar futuras utilizaciones en cualquier contexto, poniendo en peligro la conservación de la superficie de juego.

Sin embargo, el Tribunal Superior desestimó la suspensión de la medida previa y garantizó la realización del espectáculo deportivo en el histórico reducto brasileño. El dictamen llegó en un momento crítico del cronograma, dado que la Conmebol ya evaluaba de manera concreta la posibilidad de mudar la semifinal a la ciudad de Asunción, Paraguay.

Por qué Vasco da Gama no pudo jugar en su propio estadio contra Boca

Las idas y vueltas organizativas que se dilataron durante casi una semana —desde que Vasco selló su clasificación al eliminar a Independiente Santa Fe en los cuartos de final— respondieron a impedimentos reglamentarios de infraestructura y disputas de mantenimiento.

Por un lado, el Estadio São Januário no cumple con la capacidad mínima de 30.000 espectadores exigida por la Conmebol para la fase semifinal de sus torneos continentales, ya que su aforo actual supera apenas las 20.000 localidades. Ante la imposibilidad de utilizar su cancha habitual, la dirigencia buscó la localía en la catedral de Río de Janeiro, encontrando la firme negativa inicial de Flamengo y Fluminense para ceder las instalaciones argumentando la preservación del césped.

Con la habilitación judicial ratificada y el riesgo de mudar la serie a Paraguay completamente descartado, el encuentro revancha quedó confirmado para disputarse en Río de Janeiro, donde la escuadra de La Ribera intentará revertir la diferencia del partido de ida para meterse en la gran final internacional.