La asignación fue ratificada por la ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva
La ministra de Seguridad de la Nación, Alejandra Monteoliva, ratificó que Diego Valenzuela será el primer responsable de la recientemente creada Agencia de Seguridad Migratoria, un organismo que redefinirá el rol del Estado en materia de fronteras y control migratorio, ahora integrado de lleno a la política de seguridad nacional.
Durante una entrevista radial, la funcionaria explicó que la decisión formó parte de una reorganización más amplia del Ministerio, orientada a reforzar los controles en pasos fronterizos, aeropuertos y puertos, y a vincular de manera directa la política migratoria con la prevención del delito.
Los cambios en el Ministerio de Seguridad
Monteoliva precisó que la Agencia de Seguridad Migratoria se sumó como el tercer organismo central del Ministerio, junto a la Agencia Federal de Emergencia y el Registro Nacional de Armas, que anteriormente funcionaba bajo la órbita de la Anmac.
En ese contexto, detalló que la Dirección Nacional de Migraciones se incorporó al Ministerio de Seguridad hacía poco más de un mes, una medida que, según remarcó, se discutió durante años dentro del actual espacio político.
“No es casual que Migraciones pase a Seguridad: es una herramienta central de la política de seguridad nacional”, sostuvo.
Consultada sobre la designación concreta de Valenzuela, la ministra aclaró que el nombramiento formal dependía de la publicación del decreto correspondiente, aunque confirmó que la intención oficial fue que se sume una vez cumplido ese paso administrativo.
También señaló que la estructura operativa de Migraciones continuará funcionando como hasta ahora, bajo la nueva conducción.
Seguridad, delito y estadísticas oficiales
Al analizar la situación general del país, Monteoliva definió a la seguridad como una de las principales preocupaciones sociales. Indicó que los registros oficiales marcaron una baja en homicidios y robos en las 24 jurisdicciones del país, aunque reconoció que cada hecho violento genera un fuerte impacto emocional. “Un solo episodio nos conmueve a todos, más allá de cualquier estadística”, afirmó.
En contraposición con gestiones anteriores, la ministra subrayó que el actual enfoque puso el acento en las víctimas y no en una mirada “romántica” del delito.
“No ideologizamos la seguridad. Nuestro objetivo es resolver los problemas, no justificarlos”, expresó, y rechazó las acusaciones de prácticas represivas, al tiempo que insistió en que el orden público constituye un eje central de la gestión.
El narcotráfico y la política penitenciaria del Ministerio
En materia de narcotráfico, Monteoliva advirtió que se trata de una lucha permanente y sin victorias definitivas. Destacó los resultados del plan Bandera en Rosario y aseguró que en 2025 el país volvió a alcanzar cifras récord en incautaciones: 115.000 kilos de marihuana y 14.400 kilos de cocaína.
La funcionaria señaló además que América del Sur se convirtió en el principal epicentro global de la cocaína, con rutas cada vez más diversificadas y métodos sofisticados del crimen organizado
Ese escenario, explicó, obligó a revisar tanto las políticas migratorias como los mecanismos de cooperación regional, en especial para combatir el lavado de activos y las nuevas formas de reclutamiento criminal.
Sobre el sistema penitenciario, confirmó el traslado progresivo de los detenidos alojados en la cárcel de Devoto hacia el complejo de Marcos Paz, en un plazo estimado de cuatro meses. Reconoció la sobrepoblación carcelaria y planteó la necesidad de construir nuevas unidades, así como instituciones diferenciadas para adolescentes, en línea con el debate sobre la baja de la edad de imputabilidad a 13 años.
También abordó la situación de la obra social de las fuerzas de seguridad y confirmó la futura disolución de IOSFA, con una transición hacia un esquema de contratación de servicios privados para cubrir a cerca de 197.000 personas entre personal activo y retirado de Prefectura y Gendarmería.
Endurecimiento migratorio
Al referirse al giro en la política migratoria, Monteoliva brindó detalles de los operativos recientes y aseguró que en diciembre se expulsaron 2.403 personas, mientras que en enero la cifra ascendió a 2.971, por motivos como inadmisión, deportación o pedidos de extradición. “Los movimientos migratorios son un eje de la seguridad nacional”, enfatizó.
Hasta ahora, Migraciones funcionaba como una dirección administrativa bajo el Ministerio del Interior, centrada en residencias, ciudadanía y control documental. El nuevo esquema apunta a convertirla en una agencia con mayor autonomía, capacidad jurisdiccional y un rol activo en la prevención de delitos transnacionales.
El traspaso del área al Ministerio de Seguridad se concretó por decisión del presidente Javier Milei, y desde la Casa Rosada explicaron que la medida formó parte de una estrategia integral. “Es parte de la batalla cultural: reforma laboral, tributaria y también migratoria”, señalaron fuentes oficiales.
La elección de Valenzuela no pasó inadvertida. Ex intendente de Tres de Febrero, ex dirigente del PRO y uno de los primeros en sumarse a La Libertad Avanza, su figura representa un alineamiento claro con el sector político que impulsa el endurecimiento de la política de seguridad. Su llegada al organismo también le otorgó mayor visibilidad nacional, en una agenda prioritaria para el Gobierno.
El nuevo paradigma oficial apunta a controles fronterizos más estrictos, criterios de admisión rigurosos y una mayor capacidad de respuesta del Estado. “No permitiremos el ingreso de delincuentes, sin importar su país de origen”, repiten en el oficialismo.
La Agencia de Seguridad Migratoria, desde su propia denominación, marcará un perfil netamente vinculado a la seguridad y articulará de forma directa con las fuerzas federales. En ese esquema, será clave el rol de la Policía de Seguridad Aeroportuaria, cuya reciente conducción también se alineó con esta etapa de integración y coordinación reforzada.

















