Las 6 modificaciones que podría implementar la F1 por las críticas de los pilotos

La FIA realizará una reunión con las máximas autoridades de los equipos para solucionar los importantes problemas que se presentaron en las primeras tres carreras de la temporada

La nueva era técnica de la Fórmula 1 no tuvo un inicio deseado. El flamante reglamento generó múltiples polémicas y fuertes debates entre la organización y los equipos, además de que los pilotos dejaron en claro su malestar. Los focos de los disgustos se centraron en la relevancia que tomó la energía eléctrica y cuestiones de seguridad. Después de los primeros tres Grandes Premios, se llevará a cabo una reunión decisiva en la que se podrían modificar tres aspectos clave de la categoría.

Según informó el portal especializado The Race, la FIA y las máximas autoridades de las escuderías —jefes técnicos y motoristas— realizarán un cónclave el 9 de abril para delimitar cuestiones de la normativa, donde se pondrá en vista lo ocurrido en Australia, China y Japón. Las tres prioridades estarán en revisar las diferencias de velocidades entre los monoplazas, la sesión de clasificación por la gestión de la energía y la abrupta caída de velocidad al final de las rectas porque los coches se quedan sin batería.

El accidente de Oliver Bearman en Suzuka al esquivar el Alpine de Franco Colapinto por encontrárselo con una diferencia de 50 km/h marcó un importante precedente. En el plano de la clasificación, pilotos como Charles Leclerc afirmaron que no pueden “ir al límite” en la Q3 por la gestión de la energía. En el último ítem, un ejemplo de ello se vivió en la recta hacia la curva 9 en Melbourne y nuevamente en la curva 130R en Japón, donde la diferencia de velocidad llegó a 56 km/h respecto a los valores esperados. La consecuencia, además de afectar la percepción televisiva por la disminución del rugido del motor, genera sensaciones negativas entre los conductores y el público.

De acuerdo a la información del medio citado, en la reunión se evaluarán seis cambios para solucionar los tres aspectos más polémicos que se presentaron. Uno de los ejes centrales es el aumento de la potencia máxima recuperable mediante la técnica conocida como “superclipping”. Actualmente, la capacidad de recolectar energía al acelerar está limitada a 250kW, mientras que con sistemas de elevación y desvío por inercia el tope es de 350 kW. Elevar el límite del superclipping a 350 kW permitiría a los pilotos priorizar esta vía y reducir las maniobras arriesgadas de recarga, que incrementan los acercamientos peligrosos entre coches.

Paralelamente, se estudia la posibilidad de disminuir la energía disponible en cada vuelta para que el motor de combustión predomine sobre la batería eléctrica, aunque esto reduciría la velocidad máxima de los autos. Esta medida, aunque pueda parecer contraria a la esencia de la Fórmula 1, busca que los pilotos puedan exprimir más el rendimiento del auto en clasificación.

Un tercer enfoque plantea restringir la cantidad de energía recuperada por vuelta, con la opción de descender el límite desde los 9 MJ actuales hasta 6 MJ. Según The Race, esto podría “facilitar a los pilotos alcanzar el límite de recarga y, por lo tanto, evitar la necesidad de levantar tanto el pie del acelerador, dejar que el coche ruede por inercia y realizar maniobras de aceleración extremas”. Todo esto derivaría en que los autos perderían más de dos segundos por vuelta en ciertos circuitos.

Se contempla además una flexibilización radical del uso del “modo recta” —el sistema de aerodinámica activa—, permitiendo que los equipos decidan libremente cuándo activar mecanismos para reducir la resistencia aerodinámica, en lugar de limitarse a zonas específicas definidas por la FIA. Esta apertura replicaría el modelo que operaba en los primeros años del DRS, potenciando la velocidad en recta y prolongando la autonomía de la batería.

Un cambio estructural, aunque todavía postergado, sería el aumento del caudal de combustible para fortalecer la potencia del motor de combustión interna, que actualmente representa el 55% frente al 45% suministrado por la batería. Un cambio de equilibrio para aumentar la potencia de la combustión y reducir la batería, disminuirá la gestión de energía eléctrica. Sin embargo, las actuales restricciones técnicas impiden su aplicación durante 2026, por lo que una eventual implementación podría aplazarse hasta 2027.

El último punto sobre la mesa es la simplificación de las reglas. El actual reglamento contiene algoritmos y umbrales que, como evidenció la vuelta de Charles Leclerc en China, pueden desconcertar incluso a las propias unidades de potencia. El monegasco de Ferrari calificó la situación de “un poco absurda”, porque una entrada inadecuada en el acelerador puede desencadenar un consumo energético desproporcionado en sector no deseados del circuito. El consenso en el paddock apunta a eliminar trabas técnicas para devolver al piloto mayor control y reducir la incidencia de errores automatizados en la definición de la pole position.

La reunión del 9 de abril determinará si las seis propuestas reciben la luz verde suficiente para aplicarse ya en el Gran Premio de Miami, apenas tres semanas después. La cancelación de las carreras en Baréin y Arabia Saudita por el conflicto bélico en Medio Oriente permitieron a las autoridades tener el tiempo necesario para realizar un cónclave y, si es necesario, implementar las modificaciones.