El Xeneize volvió al máximo torneo continental, en su primer encuentro internacional en Chile. Pese al gol de Díaz para el equipo local, los tantos de Paredes y Bareiro aseguraron los primeros tres puntos.
Boca le ganó sin objeción por 2-1 a Universidad Católica en el Claro Arena este martes 7 de abril, por la primera fecha de la fase de grupos de la Conmebol Libertadores 2026.
Leandro Paredes y Adam Bareiro convirtieron los goles del equipo de Ubeda. Juan Ignacio Díaz descontó cerca del final para los Cruzados y le puso algo de suspenso al partido, aunque no alcanzó.
El Xeneize fue superior y se estrenó con victoria en su regreso al máximo certamen continental.
Boca fue más que Universidad Católica
El partido, que había sido lento y carente de dinámica en los primeros minutos, se picó rápidamente por una fuerte barrida de Marcelo Weigandt a Justo Giani. Mientras los xeneizes intentaban que el jugador derribado saliese por la línea lateral, las acciones fueron tomando temperatura y varios integrantes de los dos planteles terminaron a los empujones. Una postal histórica de la Libertadores.
Gustavo Tejera, el árbitro, les mostró la tarjeta amarilla a los dos capitanes: Leandro Paredes, de Boca, y Fernando Zampedri, de la Católica.
A los 16 minutos, en la primera acción franca contra los arcos, Paredes hizo un golazo. Weigandt sostuvo en cancha una pelota que parecía irse por el lateral y tocó hacia el centro para la incursión de Adam Bareiro, quien cayó dentro del área. En medio de las protestas por un posible penal, Juan Ignacio Díaz rechazó y la pelota quedó en los pies de Paredes. El campeón del mundo controló con jerarquía y le metió un latigazo de derecha que se clavó junto al poste izquierdo, dejando al arquero Vicente Bernedo hecho apenas un póster.
A los 31’, Jhojan Valencia tiró un autopase y fue a buscar la pelota. Weigandt llegó antes y rechazó, pero no pudo evitar un fortísimo cruce del colombiano, que pegó una violenta patada y zafó de una posible expulsión.
Paredes volvió a frotar la lámpara a los 34’, cuando metió un brillante pase con “tres dedos” para el pique de Santiago Ascacíbar a espaldas de la defensa. El Ruso, que hasta allí había tenido poca participación, la paró de pecho y le dio de lleno de zurda. Cuando el equipo dirigido por Claudio Ubeda se preparaba para otro festejo, Bernedo se estiró en el aire y la desvió hacia la derecha.
Con Paredes como figura, Boca siguió siendo más que su rival y controló el juego sin mayores preocupaciones. Del otro lado, el planteo de Universidad Católica dejó disconforme a su público, porque se mostró desarticulada para presionar y sin peso ni chispa para generar situaciones de riesgo.
En una gran acción colectiva, el Xeneize estuvo a punto de ampliar la diferencia a los 2’ de la segunda mitad. La serie de toques de primera se inició con un tiro libre de Paredes, pasó por Miguel Merentiel y llegó hasta Milton Delgado, quien filtró un preciso pase para Ayrton Costa. Como si fuese un delantero, el defensor la picó con categoría sobre el arquero. Cuando llevaba destino de red, la pelota fue despejada casi sobre la línea por Branco Ampuero.
La Católica tuvo su mejor situación a los 10’, aunque Brey respondió de manera brillante. Clemente Montes superó a Aranda, desbordó a Blanco y lanzó un muy buen centro. Fernando Zampedri, a la carrera, ganó en las alturas y cabeceó de sobrepique. Mientras la pelota subía con notorio peligro rumbo al ángulo, el arquero argentino se estiró y la cacheteó con su mano derecha.
A los 17’, Paredes encontró a Tomás Aranda, quien subió con el balón controlado, se hamacó para desairar a su defensor ya dentro del área y buscó definir al segundo palo, aunque no pudo pegarle con exactitud y la pelota se fue cerca del parante izquierdo.
De todos modos, lo que le faltó allí le sobró en la siguiente. El talentoso volante se escapó por izquierda, encaró hacia el medio y metió un hermoso taco para la proyección de Lautaro Blanco. A pura velocidad, el lateral llegó con envión y lanzó un centro bajo y paralelo para la llegada de Bareiro, que solo debió empujarla para poner el 2-0.
Desde fuera del área, Jhojan Valencia probó con potencia y la pelota casi roza el arco de Brey a los 27’. Matías Palavecino había pivoteado y tocó atrás para el colombiano, que llegaba de frente e intentó descontar con un bombazo, aunque no tuvo el éxito deseado.
La Católica descontó a los 37’, luego de un córner que llegó al área sin que la defensa azul y oro lograra despejar el balón. A río revuelto, ganancia de pescador: Giani se lanzó con la punta de su pie derecho en busca de la pelota, Brey alcanzó a desviarla y el argentino Juan Ignacio Díaz la enganchó con la derecha para decretar el 1-2.
Aranda, que jugó un gran segundo tiempo, siguió generando magnetismo y fue una pesadilla en el medio campo, especialmente por izquierda, y se fue muy aplaudido por el público xeneize cuando fue reemplazado por Marco Pellegrino a los 48’.
Jugada, la Católica fue a buscar el empate y consiguió dos córners por derecha, aunque no tuvo la claridad necesaria como para hacerle pasar apuros a Brey.
En Santiago, después de atravesar algunos minutos de sufrimiento, Boca se abrazó finalmente a un triunfo por el que hizo méritos como para obtener una mayor diferencia. Del otro lado de la Cordillera, y más allá del apretado 2-1, el Xeneize arrancó con el pie derecho y le dio vuelo al barrilete de la ilusión en una nueva Conmebol Libertadores.















