Del GPS al ChatGPT:lo explicó Ditmar Kurtz, coordinador de Investigación y Desarrollo Tecnológico del INTA Corrientes, en Perfil Productivo quien aseguró que el agro atraviesa una nueva revolución tecnológica marcada por el uso masivo de datos y sistemas inteligentes.
La inteligencia artificial dejó de ser una herramienta exclusiva de laboratorios tecnológicos o grandes empresas urbanas. Hoy también forma parte del trabajo cotidiano en el campo correntino, donde el INTA ya la aplica para monitorear suelos, detectar incendios, analizar cultivos y mejorar la toma de decisiones productivas.
Así lo explicó Ditmar Kurtz, coordinador de Investigación y Desarrollo Tecnológico del INTA Corrientes, en Perfil Productivo quien aseguró que el agro atraviesa una nueva revolución tecnológica marcada por el uso masivo de datos y sistemas inteligentes.
“La inteligencia artificial se usa hace muchos años. Lo que pasó con ChatGPT fue que se masificó y llegó al uso cotidiano de las personas”, señaló.
Kurtz repasó los grandes hitos tecnológicos del agro: desde la domesticación de plantas y animales hace 10 mil años, pasando por la revolución verde y la mecanización, hasta llegar a la actualidad, donde los sistemas inteligentes permiten procesar información a velocidades imposibles para el cerebro humano.
Cómo usa IA el INTA en Corrientes
En la provincia, el INTA ya aplica inteligencia artificial en múltiples líneas de trabajo. Una de ellas es el análisis de imágenes satelitales para detectar patrones vinculados al suelo, los humedales o el impacto de los incendios rurales.
“Durante la época de incendios trabajamos con imágenes satelitales y herramientas de inteligencia artificial para clasificar y analizar información rápidamente”, explicó.
Además, el organismo desarrolló mapas de carbono del suelo entrenados con inteligencia artificial, herramientas para identificar suelos hídricos y sistemas para anticipar respuestas de cultivos frente a enfermedades o condiciones ambientales.
En ganadería, la tecnología también avanza. Kurtz recordó experiencias con sensores colocados en animales que permiten registrar si están comiendo, rumiando o mostrando comportamientos anormales.
“Con esos datos se puede saber si la pastura perdió calidad o si el animal tiene algún problema. La inteligencia artificial ayuda a detectar patrones que para una persona serían muy difíciles de analizar manualmente”, sostuvo.
El rol humano sigue siendo central
Pese al crecimiento de estas tecnologías, Kurtz remarcó que el trabajo humano continúa siendo indispensable.
“La validación científica sigue siendo humana. La inteligencia artificial no es magia: necesita datos de calidad y personas que enseñen y supervisen los procesos”, afirmó.
Según explicó, la principal ventaja está en la capacidad de procesar enormes volúmenes de información y acelerar análisis complejos, algo clave para un sector productivo atravesado por el clima, los costos y la necesidad de tomar decisiones rápidas.
Herramientas abiertas para productores
Uno de los puntos destacados de la entrevista fue el desarrollo de plataformas digitales abiertas para productores correntinos.
Entre ellas, mencionó una herramienta creada junto a la provincia que permite calcular cómo cambia la capacidad ganadera de un campo según distintos escenarios hídricos.
“El productor puede ingresar desde su casa, colocar el número de registro del campo y ver cómo cambia la superficie útil si hay exceso o falta de agua”, detalló.
La plataforma está disponible para unas 27 mil explotaciones agropecuarias de Corrientes y busca facilitar decisiones vinculadas a carga animal, manejo de pasturas y planificación productiva.
“Lo más impresionante es la velocidad”
Para Kurtz, uno de los aspectos más impactantes de esta nueva etapa tecnológica es la rapidez con la que evolucionan las herramientas.
“Los cambios son cada vez más rápidos. En 2022 apareció ChatGPT y hoy ya existen múltiples versiones y aplicaciones nuevas”, expresó.
En ese escenario, aseguró que el futuro del agro estará marcado por una combinación entre inteligencia humana, sensores y sistemas capaces de detectar fenómenos invisibles para el ojo humano.
“Los sensores hiperespectrales pueden ver cosas que nosotros no vemos. Lo que viene es aprovechar cada vez más esos datos para tomar mejores decisiones”, concluyó.

















