Un testigo habló de una supuesta emboscada a Fernández Lima en la casa de Graf

“Vos podés matar a alguien y hacerlo desaparecer”

La declaración fue incorporada bajo reserva al expediente que investiga el crimen del adolescente cuyos restos fueron hallados hace un año en una casa de Coghlan

A un año del hallazgo de los restos de Diego Fernández Lima en una casa de Coghlan, la investigación sumó una declaración reservada que podría reforzar una de las principales hipótesis que maneja la fiscalía de Martín López Perrando: que el adolescente fue llevado mediante un engaño hasta la vivienda de la familia Graf y asesinado allí.

Según pudo saber Infobae, un testigo se presentó la semana pasada de manera espontánea ante la fiscalía. Su declaración no es directa: relató una conversación que escuchó años atrás durante un asado y que, con el avance de la recolección de pruebas, cobró relevancia para los investigadores.

Según consta en el acta incorporada a la causa, el testigo declaró que, en 2017, participó de una celebración con varias personas. Durante esa reunión, escuchó una conversación sobre “la facilidad de matar a alguien y hacer desaparecer el cuerpo”. Uno de los presentes mencionó un asado realizado en 2011, donde había asistido un hombre de apellido alemán.

De acuerdo al relato del testigo, durante ese asado de 2011, el hombre de apellido alemán aseguró que “vos podés matar a alguien y hacerlo desaparecer sin problemas”

Además, contó que su hijo tenía un compañero de colegio que lo molestaba y que solía “molestarlo con sus manos”.

 

El testigo agregó que, según esa reconstrucción, el hombre habría explicado que decidieron tenderle una trampa al alumno. Lo citaron a una casa con la excusa de una reunión en la que iba a estar una chica que le gustaba. Cuando el adolescente llegó, fue llevado por la fuerza a un baño de la vivienda, donde, siempre según la versión, padre e hijo lo redujeron y lo asesinaron de una puñalada por la espalda.

La testimonial agrega que, posteriormente, el cuerpo fue enterrado en el jardín de la vivienda y que nunca había sido encontrado.

La aparición de este testimonio coincide con una línea que los investigadores ya venían reconstruyendo en el expediente: la existencia de conflictos entre Fernández Lima y compañeros de colegio vinculados al entorno de Cristian Graf.

En ese contexto, la fiscalía trabaja ahora sobre otro punto mencionado en el relato: la supuesta participación de una chica que habría sido utilizada como señuelo para convencer a Diego de ir hasta la casa. Según pudo saber este medio, los investigadores intentan identificarla y determinar si efectivamente existió una joven con esas características dentro del círculo escolar de la época.

La causa había avanzado en los últimos días con la incorporación del informe del estudio geofísico que personal de Gendarmería Nacional realizó con un georradar en la casa de Graf.

De acuerdo con el informe pericial elaborado por la División Prospección Geofísica de la Dirección de Criminalística y Estudios Forenses de la fuerza federal, los expertos detectaron una anomalía geofísica junto a la medianera derecha del terreno.

Frente a ello, recomendaron realizar nuevas excavaciones controladas para verificar qué hay en ese sector.

Las tareas periciales fueron realizadas el pasado 4 de mayo y contaron con la participación de personal especializado de la GNA, integrantes del Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), efectivos de la Policía de la Ciudad y representantes de la fiscalía. En ese procedimiento, el georradar se aplicó en distintos sectores del patio trasero de la propiedad situada sobre avenida Congreso al 3700, donde el 20 de mayo del año pasado fueron hallados los restos óseos de Fernández Lima.

Mientras se procesaban las imágenes captadas por el dispositivo, la casa de Graf quedó bajo una nueva restricción judicial. El Juzgado Nacional en lo Criminal y Correccional N°56, a cargo de Alejandro Litvack, hizo lugar a un pedido del fiscal López Perrando, y dispuso que el patio trasero donde fueron encontrados los restos no pueda ser modificado durante 60 días. El objetivo es preservar tanto la superficie como el subsuelo del terreno ante la posibilidad de nuevas medidas de prueba.