La gran figura: El atacante Charles de Ketelaere fue el motor del equipo europeo, aportando un brillante doblete y una asistencia para desarmar a la defensa norteamericana y liquidar el encuentro.
Fragilidad defensiva: A pesar de que la FIFA levantó polémicamente la sanción de Folarin Balogun para que pudiera jugar, la zaga local fue un desconcierto. Un gravísimo error del arquero Matt Freese le regaló el tercer grito a los Diablos Rojos.
Furia en el banco: Malik Tillman había logrado el empate transitorio con un estupendo tiro libre, pero la alegría duró apenas 61 segundos. Ante la debacle defensiva, el entrenador argentino Mauricio Pochettino descargó toda su frustración pateando violentamente un estante de botellas de agua.
El golpe de gracia: Para coronar la clasificación a los cuartos de final, Romelu Lukaku ingresó desde el banco de suplentes y anotó el 4-1 definitivo en el tercer minuto de descuento.
















