Se cumplen 178 años del fusilamiento de Camila y Uladislao

El profesor en historia e investigador independiente, Héctor Daniel De Arriba, analizó el suceso que tuvo a Goya como testigo de su trágico amor y explica el entramado socio cultural y político de la época. El hecho permanece en la memoria histórica no solamente por el trágico desenlace de sus protagonistas, sino porque permite observar las normas sociales, religiosas y políticas que regían buena parte de la vida pública y privada en la Argentina de mediados del siglo XIX.

Se enamoraron en la Buenos Aires de Juan Manuel de Rosas, quisieron escaparon juntos rumbo a Brasil y llegaron a abrir una escuela en Goya, pero fueron descubiertos y detenidos seis meses después. En Santos Lugares, el 18 de agosto de 1848, los dos jóvenes fueron fusilados: uno de los episodios de amor más trágicos y conmovedores de la historia argentina.

El autor literario, radicado en CABA, es profesor en historia y docente en instituciones del conurbano bonaerense. Su trabajo combina documentación de archivo, prensa de época y testimonios orales para reconstruir los contextos de violencia en el marco de la construcción nacional.

Estuvo presente en Goya varias veces en ocasión de la Feria del Libro y este martes, ante micrófonos de las 88.3 RADIO CIUDAD analizó el suceso.

En diálogo con el medio local, De Arriba explicó que su interés se centra en muchos momentos históricos argentinos y la historia de amor y tragedia de Uladislao Gutiérrez y Camila O ‘Gorman es uno de ellos. Sucedió justamente un 18 de agosto de 1848 “así que estamos en un triste aniversario de ese fusilamiento” dijo.

De Arriba nos transporta al pasado contextualizándonos en los tiempos, maneras y costumbres en que ocurrió el fusilamiento de Camila, la joven porteña y Uladislao, el cura tucumano, castigados por su amor, allá en el año 1848.

Desde 1850 hasta hoy este polémico ajusticiamiento ordenado por Juan Manuel de Rosas ha sido recreado por disciplinas artísticas cine, pintura, música, teatro, poesía, escultura, novelas.

“Uno si lo mira al hecho con la perspectiva del Siglo XXI se lo puede considerar como una atrocidad, pero tiene que ubicarse en el contexto de mediados del Siglo IXX donde para 1848 nosotros no teníamos Constitución Nacional por los enfrentamientos que retrasaron la organización constitucional del país” indicó.

En este sentido –dijo- que las viejas normas jurídicas españolas se basaban en leyes de la época “medieval” o del Siglo XVI, entonces, esto se aplicaba en la vida cotidiana.

El caso había alcanzado para entonces una enorme repercusión. La desaparición de una joven perteneciente a una reconocida familia porteña junto a un sacerdote había generado un escándalo que trascendió el ámbito privado y religioso para convertirse también en una cuestión política.

Para la época, esta pareja, alta burguesía ella, él un cura provinciano en una parroquia muy chica de la provincia de Buenos Aires, “que se hayan ido desobedeciendo al padre ella, al obispo él, llevándose las limosnas de la Parroquia del Socorro, para esa época esto era un escándalo”.

“Le toco a Rosas tomar la decisión, pero si esto hubiera pasado en otra parroquia en el mismo contexto sociológico, político y cultural seguramente el destino de ellos hubiera sido el mismo” consideró De Arriba.

La Argentina atravesaba entonces un período de fuertes enfrentamientos. El gobierno de Juan Manuel de Rosas recibía cuestionamientos de sus adversarios, mientras la Iglesia y distintos sectores de la sociedad reclamaban respuestas frente al episodio.

El brigadier general Rosas recordemos que marcó un estilo, una época, tenía la Suma del Poder Público, muy ordenado y para el contexto de la época, él pensó lo mismo que toda la sociedad en el sentido de no dejar pasar por alto este “mal ejemplo” por lo que ordenó el fusilamiento.

EL FUSILAMIENTO

Camila tenía apenas 23 años y se encontraba embarazada, circunstancia que hizo todavía más controvertida la decisión y que quedó profundamente ligada al recuerdo histórico del episodio.

Antes de la ejecución se realizó un procedimiento religioso destinado al bautismo del niño por nacer, mediante la administración de agua bendita a Camila.

Luego, Camila O’Gorman y Ladislao Gutiérrez fueron fusilados y sus cuerpos enterrados en una misma fosa.

La decisión de ejecutar a ambos generó cuestionamientos en aquel tiempo y continuó siendo motivo de debate entre historiadores durante generaciones. Las responsabilidades políticas, las presiones sociales y religiosas y las características de una sociedad con normas muy diferentes a las actuales forman parte necesariamente del análisis de aquellos acontecimientos.

A 178 años de aquel 18 de agosto de 1848, el episodio continúa ocupando un lugar en la historia argentina.

Dirección de Prensa – Municipalidad de Goya.