El observatorio despegó a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX y ya viaja hacia un punto ubicado a 1,5 millones de kilómetros de la Tierra. Buscará nuevos exoplanetas y estudiará los misterios de la materia y la energía oscura.
La NASA lanzó con éxito este domingo el telescopio espacial Nancy Grace Roman, un sofisticado observatorio que tendrá como objetivo estudiar algunos de los grandes misterios del universo. La misión demandó una inversión de US$4.300 millones y permitirá investigar desde nuevos exoplanetas hasta la materia y la energía oscura
El telescopio despegó a las 13.26, hora peninsular española, a bordo de un Falcon Heavy de SpaceX, desde el Complejo de Lanzamiento 39A del Centro Espacial Kennedy, en Estados Unidos.
Quince minutos después del lanzamiento, la primera etapa del cohete regresó a la Tierra mediante un aterrizaje controlado. Poco después, la NASA confirmó que la segunda etapa se había separado correctamente de la nave.
El Nancy Grace Roman comenzó así su viaje hacia L2, el segundo punto de Lagrange del sistema Sol-Tierra, ubicado a unos 1,5 millones de kilómetros de nuestro planeta.
Un telescopio que promete cambiar la observación del universo
El nuevo observatorio lleva el nombre de Nancy Grace Roman, la primera jefa de astronomía de la NASA y una de las figuras fundamentales para el desarrollo del programa de grandes observatorios espaciales de Estados Unidos.
Roman es conocida como la “madre del telescopio espacial Hubble”, debido al papel que desempeñó en el desarrollo del proyecto que fue lanzado en 1990 y transformó la observación astronómica.
El nuevo telescopio contará con un campo de visión al menos 100 veces mayor que el del Hubble. Durante su vida útil, la NASA estima que podrá medir la luz procedente de alrededor de 1.000 millones de galaxias.
“Va a revolucionar la manera en la que observamos el cosmos. Es un día maravilloso”, aseguró Nicky Fox, directora de misiones científicas de la NASA, tras el lanzamiento.

Qué buscará el telescopio Nancy Grace Roman
Una de las principales misiones del observatorio será ampliar el conocimiento sobre los exoplanetas, es decir, aquellos planetas que orbitan estrellas fuera del Sistema Solar.
El Roman podrá bloquear la luz de determinadas estrellas para intentar observar directamente exoplanetas y discos donde se están formando nuevos planetas. También permitirá elaborar un enorme censo estadístico de los sistemas planetarios de nuestra galaxia.
Pero los exoplanetas no serán su único objetivo. El telescopio estudiará también la energía oscura y la materia oscura, dos de los grandes enigmas de la física moderna.
La NASA espera que sus observaciones ayuden a comprender mejor cómo evolucionó el universo y por qué se está expandiendo de la manera en que lo hace.
Si la misión avanza según lo previsto, las primeras imágenes podrían llegar a principios de 2027.
Roman, Hubble y James Webb: una misión en equipo
El nuevo observatorio no reemplazará al Hubble ni al telescopio espacial James Webb. Por el contrario, los tres podrán complementar sus observaciones para obtener una visión más completa del universo.
El Roman tendrá la capacidad de observar enormes regiones del cielo y detectar objetos que luego podrán ser estudiados con mayor detalle por el Hubble o el James Webb.
A su vez, el James Webb, gracias a su enorme espejo y su capacidad de observación infrarroja, podrá realizar estudios mucho más detallados sobre determinados objetivos identificados por Roman.
La colaboración también alcanzará a Euclid, la misión de la Agencia Espacial Europea (ESA), que puede observar una superficie del cielo mucho mayor, aunque con menor nivel de detalle. Los datos obtenidos por Roman podrán ayudar a mejorar y corregir las mediciones de Euclid.
Además, los científicos podrán combinar las observaciones infrarrojas del Roman con las imágenes obtenidas en luz visible por el Observatorio Vera C. Rubin, ubicado en Chile.

El objetivo de encontrar otros mundos habitables
El estudio de los exoplanetas también tiene una meta a largo plazo: contribuir al desarrollo del futuro Observatorio de Mundos Habitables de la NASA.
La agencia espera que Roman pueda fotografiar directamente exoplanetas similares a Júpiter y aportar información fundamental para diseñar un futuro telescopio capaz de observar planetas similares a la Tierra en otros sistemas solares.
De concretarse, ese proyecto podría convertirse en uno de los mayores objetivos de la astronomía de las próximas décadas: obtener imágenes directas de mundos potencialmente habitables fuera de nuestro Sistema Solar.
Más de un millón de nombres viajan al espacio
Como parte de la iniciativa para involucrar al público en la misión, la NASA ofreció a personas de todo el mundo la posibilidad de enviar sus nombres para que fueran incluidos en una tarjeta de memoria adherida a una placa de la nave.
La propuesta tuvo una enorme respuesta: más de 1,3 millones de personas enviaron sus nombres, que ahora viajan junto al telescopio hacia su nuevo destino.
Quién fue Nancy Grace Roman
Nancy Grace Roman nació en 1925 y murió en 2018. Fue la primera mujer en ocupar el cargo de jefa de astronomía de la NASA y tuvo un papel decisivo en el desarrollo de los grandes observatorios espaciales de la agencia.
Su trabajo fue fundamental para impulsar proyectos como el Hubble y otros telescopios destinados a observar el universo en distintas longitudes de onda.
Su legado incluye el desarrollo de una estrategia de observación espacial que permitió estudiar el cosmos mediante diferentes tipos de luz, una visión que hoy continúa con telescopios como el Hubble, el James Webb y ahora el Nancy Grace Roman.
Con una vida útil prevista de al menos cinco años, aunque la NASA espera que pueda operar durante una década, el nuevo observatorio comienza ahora una misión que podría aportar descubrimientos decisivos sobre el origen, la evolución y el futuro del universo.
En pocas palabras
NASA lanzó: El observatorio espacial Nancy Grace Roman de US$4.300 millones despegó a bordo de un Falcon Heavy.
Destino y objetivos: Viaja a 1,5 millones de km de la Tierra para estudiar exoplanetas, materia y energía oscura.
Impacto esperado: Se espera que sus observaciones, que podrían incluir primeras imágenes en 2027, cambien la comprensión del universo

















