El ajuste a los salarios y el atraso cambiario prácticamente liquidaron el turismo interno y en el sector preocupa el impacto en estas vacaciones de invierno.
La política de ajuste, licuación de salarios y atraso cambiario que impulsan el presidente Javier Milei y su ministro de Economía Luis Caputo es una tormenta perfecta para varios sectores de la economía, y uno de los más afectados es el turismo. Ahora, con las vacaciones de invierno en marcha en varias provincias ya y a poco de comenzar en otras, la situación de quienes las esperan para impulsar sus negocios es más que preocupante.
En provincias como Córdoba, Mendoza, Santa Fe y Entre Ríos las vacaciones de invierno ya comenzaron y el alivio que se esperaba en la Costa Atlántica de la provincia de Buenos Aires, por ejemplo, no llega. En ese sentido Carlos Corda, presidente de la Cámara Empresaria Hotelera y Gastronómica de Villa Gesell (CEHG), aseguró en diálogo con C5N que la situación es preocupante y el nivel de reservas es prácticamente nulo en algunas localidades costeras.
“La nuestra es una cámara hotelera y gastronómica y viene muy floja, como se podía esperar, el contexto nacional este no ayuda al turismo en estas circunstancias”, advirtió y explicó que la tendencia a la baja no es una novedad absoluta, sino un proceso que se viene profundizando en el último tiempo. “En realidad, ya después de la pandemia empezó a decaer un poco o bastante las temporadas de invierno y bueno, y obviamente en estos dos últimos años se agravó por la situación económica del país”, explicó Corda.
El referente hotelero también hizo hincapié en una distinción fundamental que suele pasarse por alto al analizar el éxito de una temporada: la diferencia entre el nivel de ocupación y la ganancia real de los comercios. Al recordar lo sucedido en el último verano, advirtió que sostener los números de visitantes no siempre se traduce en un negocio viable.
“Una cosa es la ocupación y otra cosa es la rentabilidad. Vos podés sostener la ocupación con precios que son competitivos, pero que no son redituables para poder mantener los establecimientos abiertos después, inclusive en el invierno”, advirtió.
Esta falta de rentabilidad genera un impacto directo en toda la cadena económica de las localidades balnearias, afectando no solo a los propietarios de los hoteles, sino también a los restaurantes, comercios de cercanía y, fundamentalmente, a los puestos de trabajo.
“La hotelería es la punta de lanza del turismo. Si la hotelería no trae turistas, después las demás actividades obviamente no van a tener nada de trabajo e inclusive también el trabajo del personal”, remarcó Corda.
El empresario explicó además que el comportamiento del turista cambió drásticamente. Hoy en día, las familias ya no realizan reservas con la anticipación de antes, las estadías son más cortas y se priorizan los establecimientos que ofrecen servicios específicos como spa o pileta climatizada.
En ese sentido, Corda expuso una limitación estructural que dificulta la competencia en temporada invernal para algunas zonas. “No contamos todavía con gas natural, entonces, bueno, ese tipo de cosas también obligan a muchos a tener cerrado o no poder competir, obviamente” dijo e empresario que tiene su hotel en la localidad de Las Gaviotas.
A pesar del escenario adverso, desde la CEHG aseguran que están trabajando en conjunto con el municipio para buscar alternativas de cara al invierno y proyectar la próxima temporada estival. Entre las medidas implementadas, se destaca la firma de convenios con cooperativas y sindicatos de todo el país a través de “La Rueda” (turismo sindical), un sistema que abarca a casi 900 mil afiliados, con el objetivo de fomentar el turismo regional y atraer visitantes durante todo el año.

















